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Sueños que descarrilan

Una manta compasiva vino a calmar el intenso frío que sentía en aquel momento. Aterido, sin apenas fuerzas para sostenerse en pié, abiertos los ojos hasta lo imposible, veía como aquellos hombres y mujeres se movían con rapidez entre ellos, ofreciéndoles bebidas y las mantas salvadoras.
Había dejado por el camino todos sus ahorros, a sus padres y hasta a un amigo que fue incapaz de aguantar el viaje. Tuvo que proteger su cadáver de la rapiña de los demás y logró echarlo por la borda antes de que lo despojaran de sus ropas.
Poco a poco su cuerpo iba entrando en calor, lo que le permitió concentrarse un poco en su situación: solo, con apenas un hatillo de ropa, un descolorido número de teléfono en el pantalón y con el tren de sus sueños a punto de descarrilar entre las manos de aquellos hombres vestidos de verde.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Una realidad que cada día se nos muestra y que algunos no quieren ver por ser inhumanos y eso, les hace sentirse a gusto consigo mismo.
Pobres personas que arriesgan todo, hasta su vida porque no tienen nada que perder, por la ilusión de un mundo que creen que les salvará de su miseria. Merecen todo y casi no les damos nada...
David Uclés ha dicho que…
Decía el alcalde de un pueblo almeriense de cuyo nombre no quiero acordarme que "por la mañana nos parecen pocos, pero por la noche nos gustaría que no hubiera ninguno"...
Anónimo ha dicho que…
¿Y a ese alcalde no le han echado de su sillón por indigno?
David Uclés ha dicho que…
Ese alcalde se ha escindido del PP, y sigue gobernando con mayoría absoluta su ayuntamiento...
Anónimo ha dicho que…
¡Lo que hay que ver...!
Pues en ese pueblo tienen lo que se merecen.

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