Lucía nació un 25 de diciembre por cesárea. Entonces el plazo de recuperación solía se de una semana, así que para el día de año nuevo estaba prevista su llegada al hogar. Pero, por razones desconocidas, a la niña le sobrevenían violentos ataques de fiebre car vez que los médicos comenzaban a tramitar el alta. El 6 de enero nació en el mismo hospital Alejandro, de parto natural. Ambos bebés durmieron cuna con cuna durante dos noches y solo cuando se llevaron al niño desaparecieron los ataques de Lucía. Volvieron a coincidir en la guardería, donde jugaban juntos a diario. El día que alguno de los dos faltaba al centro, el otro pasaba las horas de mal humor, llorando por cualquier causa y aislado del resto de niños. Ahí se acabaron las coincidencias. Luego, Alejandro se fue con sus padres a otra ciudad. Allí creció, allí se educó y allí terminó formando una familia, y luego otra y luego dejó de intentarlo. Lucía se pasó la infancia y luego la vida notando que algo le faltaba, nunca termi...