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Mostrando las entradas etiquetadas como vergüenza

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Entras en la sala a oscuras. El proyector dispara su haz cegador contra una pantalla blanca en la pared continua a la puerta. No puedes verles, pero sabes que todos te están mirando. Lanzas tu presentación a la pantalla y comienzas el discurso. El diagnóstico es sencillo, pero seguro que has descolocado a alguien con el tema de los nuevos perfiles de clientes. Las diapositivas van cambiando solas: te ha costado ensayar durante todo el fin de semana, pero das por seguro que ha merecido la pena. Imaginas sus caras sorprendidas, incluso alguna un poco fastidiada. Llegas a las conclusiones y preguntas: “¿alguna pregunta?”. Nadie responde; como siempre. Luego llegará un correo de algún valiente que se atreverá a puntualizar algo. Una chorrada menor, seguro. Hoy te has lucido, has cumplido la regla de los 3x20 a rajatabla: 20 minutos, 20 diapositivas y no más de 20 palabras por diapo. Apagas el proyector y buscas a tientas el interruptor de la luz. Entonces te percatas. no hay nadie, y en l...

Espero la aurora

Espero la aurora del nuevo día impaciente. Madrugada sudan mis ojos trasnochados. Madrugada y tiempo. Espero por verte. Por recortar tu silueta con ávidas manos, con sedientos besos. Las horas dilapidan minutos en el reloj del fondo. La habitación a oscuras te reza: Diosa de las sábanas y de los sueños. Espero por romper el silencio de los días, la aspereza de las noches sin el calor de un alma, el silencio de las pasadas horas no vividas. Llegas como el alba al desierto crudo, deseada y temida al tiempo. Gloriosa. Madrugada y miedo. La bala de tu nombre rasga el éter transparente. Te nombro y ya no existes. Desespero. Se ahoga la luna en las luces del amanecer. Reviven las flores de noche calladas, y mi espera se estira, maleable y silenciosa. Llegas pero escapas. Presencia inmaterial, que vengas la ofensa de Dido en mi pecho. Madrugada y tiempo.