Lo decía como una cantinela diaria, como un mantra con el que comenzar o terminar el día: "hay que pasar el día para llegar a mañana". Los amigos y sus compañeros de trabajo nunca pensaron demasiado en ello. Era demasiado alegre y optimista como para pensar que vivía de prestado. Hoy todos lo entendemos y algunos hemos adoptado esa máxima como parte de nuestra propia existencia. [Posted with iBlogger from my iPhone]