Ir al contenido principal

El asesino de sueños

Desde hace años tengo una rara afición que nace de una curiosa capacidad aún más rara.
Por las noches me paseo por las calles de la ciudad, parándome junto a las ventanas más próximas a la calle. Desde allí intento captar los sueños de los durmientes. Cuando ese sueño es feliz, lo que suele coincidir con imágenes en color, entonces me introduzco en él y voy modificando los componentes hasta convertirlos en pesadillas horribles.
Mis preferidos son los sueños de amor y sexo, en los que ella o él (según sea el objeto del deseo) terminan convertidos en monstruos devoradores que, en lugar de llevarte hasta el orgasmo, te llevan al borde de la misma muerte.
Luego, de camino a casa, me imagino a mis desconocidos durmientes desconcertados e inseguros de sus sentimientos. Entonces soy feliz.

Comentarios

llamativo el cambio de los colores... hace rato no venia por el planeta Almeria...!

Entradas populares de este blog

El oasis maldito

Durante siglos, los tuaregs han contado la historia del oasis maldito. Con pequeñas diferencias, a lo largo de generaciones han narrado que existe un oasis que cada cien años, o cada 50, o cada 25, emerge desde debajo de las arenas. O viaja sobre las dunas móviles, empujado por el viento. O, simplemente, se materializa. También hay variaciones con los protagonistas. A veces son caravaneros, cada vez menos; otras, un jinete perdido en medio de una tormenta o, últimamente, algún piloto del París-Dakar extraviado. Solo se mantiene sin variación la consecuencia de entrar en su dominio. Una vez que has probado su agua, estás perdido. Si bebes y te marchas, acabarás muriendo de sed en el desierto, porque fuera del oasis la deshidratación se acelera y ninguna otra cosa que puedas beber te saciará. Pero si bebes y, además, pernoctas, entonces te quedarás para siempre, atrapado en el tiempo, condenado a una eternidad de soledad con el único alivio de poder calmar la sed.   Foto: @DUA Es una...

Los noruegos

Comenzaron a llegar poco a poco. Al principio venían a pasar temporadas cortas en julio o agosto. Como el resto de europeos que pasaban sus vacaciones en España. Y ni siquiera era este su destino favorito, Iberia estaba muy por detrás de las islas griegas en sus preferencias. Nada hacía presagiar el fenómeno que se desencadenaría solo unas pocas décadas después.  Imagen generada con Copilot Las primeras noticias sobre la paralización de la AMOC llegaron a principios del siglo, pero casi nadie prestó atención a los avisos de los científicos. Sus informes y advertencias rara vez traspasaban las páginas de las revistas especializadas o de los libros de actas de congresos. Entonces tan solo llegaban algunos jubilados que aprovechaban la crisis inmobiliaria española de 2009 para comprar propiedades a buen precio y garantizarse un retiro al sol.  Allá por 2024 comenzaron a aparecer las primeras informaciones en los medios generales, aunque siempre acompañadas de opiniones contrarias...

Hurgando en el alma

A veces los humanos nos enfrascamos en manías incontrolables, en gestos que no somos capaces de evitar y que nos hacen vulnerables a los demás, pues nos dejan en evidencia y nos muestran débiles y hasta ridículos ante el mundo. Yo hace días que vengo sufriendo una, aunque no se trata de un movimiento físico. Ojalá fuera eso. He notado que, cada vez con mayor frecuencia, me pongo a hurgar en mi alma. Sé que suena raro, y hasta increíble, pero lo cierto es que desde que descubrí que la tengo, no puedo dejar de meter el dedo en ella y remover. Y, para colmo, lo que me produce más placer es rascar los residuos del fondo, los que están pegados a las paredes. Y cuando lo hago, el humor se me transforma y me vuelvo un ser arisco e irritable. No sé que hacer para deshacerme de esta funesta manía. Sobre todo porque el otro día, no sé en que zona rasqué, que sentí morir, y he cogido miedo. ¿No habría algún sistema para cambiar este tic por otro más sencillo como el de comerse las uñas?