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Mirar al que mira

Se pasaba las horas asomado a la ventana, observando los retazos de historias que se producían en el espacio que su mortecina visión le permitía alcanzar. Diariamente había ido aumentando el tiempo que pasaba mirando sus novelas reales, como les llamaba. Conocía a los viandantes habituales, el horario de los sometidos a las rutinas de los trabajos y hasta a los niños que a diario atormentaban la siesta de los vecinos con sus juegos.
Un día comenzó a imaginar el antes y el después de lo que pasaba ante su ventana y, al poco, se lanzó a escribirlo. De resultas, apenas dormía: miraba de día y escribía de noche.

Ella llamó a su puerta un jueves y sin presentarse le pidió que la acompañara a la calle. Pero a él no le pareció seguro ir con aquella especie de loca. Y le cerró la puerta. Desde la escalera, gritando para que la oyera, le dijo: "¿No es mejor vivir la propia vida que gastarla espiando la de los demás?

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Hurgando en el alma

A veces los humanos nos enfrascamos en manías incontrolables, en gestos que no somos capaces de evitar y que nos hacen vulnerables a los demás, pues nos dejan en evidencia y nos muestran débiles y hasta ridículos ante el mundo. Yo hace días que vengo sufriendo una, aunque no se trata de un movimiento físico. Ojalá fuera eso. He notado que, cada vez con mayor frecuencia, me pongo a hurgar en mi alma. Sé que suena raro, y hasta increíble, pero lo cierto es que desde que descubrí que la tengo, no puedo dejar de meter el dedo en ella y remover. Y, para colmo, lo que me produce más placer es rascar los residuos del fondo, los que están pegados a las paredes. Y cuando lo hago, el humor se me transforma y me vuelvo un ser arisco e irritable. No sé que hacer para deshacerme de esta funesta manía. Sobre todo porque el otro día, no sé en que zona rasqué, que sentí morir, y he cogido miedo. ¿No habría algún sistema para cambiar este tic por otro más sencillo como el de comerse las uñas?

Dos puntos

No le había prestado demasiado atención al premio. En el fondo pensaba que no tenía ninguna posibilidad de ganar, y en ningún caso esperaba atraer la atención de nadie. Llevaba ya más de 250 cuentos escritos y apenas había recibido visitas en todo ese tiempo. Sin embargo, para su sorpresa, comenzaron a aumentar los accesos a su web de relatos minimalistas y su obra apareció entre las más votadas del concurso (logró 2 puntos). "¿Y si ganase?" Pensó. Y luego soñó que ganaba, que su rostro aparecía en las páginas del diario, que sus hijos le miraban con orgullo y que su suegra dejaba de ningunearle. Y fue feliz al menos una noche.

Los noruegos

Comenzaron a llegar poco a poco. Al principio venían a pasar temporadas cortas en julio o agosto. Como el resto de europeos que pasaban sus vacaciones en España. Y ni siquiera era este su destino favorito, Iberia estaba muy por detrás de las islas griegas en sus preferencias. Nada hacía presagiar el fenómeno que se desencadenaría solo unas pocas décadas después.  Imagen generada con Copilot Las primeras noticias sobre la paralización de la AMOC llegaron a principios del siglo, pero casi nadie prestó atención a los avisos de los científicos. Sus informes y advertencias rara vez traspasaban las páginas de las revistas especializadas o de los libros de actas de congresos. Entonces tan solo llegaban algunos jubilados que aprovechaban la crisis inmobiliaria española de 2009 para comprar propiedades a buen precio y garantizarse un retiro al sol.  Allá por 2024 comenzaron a aparecer las primeras informaciones en los medios generales, aunque siempre acompañadas de opiniones contrarias...