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Mostrando las entradas etiquetadas como gaia

Tonalidades rojas

Otra vez caí al suelo llena de sangre. Pero no era mía, sino de otra. Yo fui la primera, pero detrás vinieron muchas más. Y ella terminó cayendo, dejando manchas de sangre salpicada a su alrededor. Vi la luz hace mucho más tiempo de lo que cualquiera puede recordar. Las presiones previas a mi nueva vida fueron fabulosas. Y, durante una parte importante de mi existencia, cada año lo iba viendo todo desde más alto. Hasta que me independicé; abandoné la seguridad de la gran masa de la que yo había sido una parte indistinguible. Así conocí el mar, que terminó de darme forma, a costa de perder una parte importante de mi yo en el camino. Cuando salí del mar seguía siendo la misma, aunque no me parecía en nada a mí. Y no pasó mucho tiempo hasta que una mano humana, el primer humano con el que me crucé, me recogiera y me trajera hasta aquí, donde otros hombres me arrojan una y otra vez. Y, poco a poco, a base de golpes, he ido cambiado mi original color gris por otro plagado de tonalidade...

Quise ser Gaia

De joven yo veía los programas de Punset. Recuerdo con especial fuerza uno dedicado a las transformaciones de nuestro cuerpo merced a la tecnología y a la alteración genética. Según veía las imágenes, venían a mi memoria fragmentos de la película Gattaca o de la novela Los propios dioses , de Asimov. Aquella fue la primera vez que quise ser Gaia. Debió ser en 2010, o 2012 a los sumo; fui consciente de que el futuro del hombre trascendería nuestra propia humanidad y me dio miedo. Una humanidad no carnal, o escasamente carnal, me producía terror. Por eso quise pensar como Lovelock y fundirme en una conciencia planetaria; ser parte de un ser mucho mayor como estrategia para proteger lo que de vida natural había en mi. Quise ser Gaia y pensé en Pandora, el planeta conectado de Avatar . Durante años busqué la forma de fundir mi conciencia con la biosfera terrestre: medité, estudié los lenguajes animales y, finalmente, me topé con la tecnología. Hoy soy inmortal, soy uno con la Tierra, per...