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Mostrando las entradas etiquetadas como vidas prestadas

Escribiendo…

«Escribiendo…». Eso ponía el estado en la pantalla. La última entrada del WhatsApp era «Acabamos de salir de la consulta.». Tan solo pasaron un par de segundos, pero el tiempo parecía haberse curvado de forma caprichosa y se negaba a avanzar según las leyes de la física. «Escribiendo…». Y estaba tan concentrado en las 5 pulgadas que sintió que su mundo entero se encontraba allí, entre las 4 esquinas redondeadas del móvil. Por fin algo cambió. Los caracteres se dibujaron con claridad: «No es cáncer.». Y sintió como si acabase de sacar la cabeza del agua, como si las últimas semanas hubiese estado sumergido sin poder respirar, suspendido de alguna forma en la incertidumbre. Llenó de aire sus pulmones y sonrió como si la vida mereciera de veras la pena.

Un amanuense para Irene

El azar y la genética a veces se ponen de acuerdo y le arruinan la vida al alguien. Este es el caso de Irene, que nació con la maldición de unas manos demasiado blandas para casi todo. Sus músculos, en apariencia normales, eran incapaces de ejercer la presión suficiente para que sus dedos lograran sujetar nada que tuviera más peso que una onza de chocolate. Acostumbrada desde niña a necesitar ayuda, puso su privilegiado cerebro a la tarea de torcer voluntades ajenas y hacerlas suyas. La belleza propia y la lujuria de los hombres se configuraron desde el principio como las principales herramientas para ello. Y desde muy pronto hubo siempre a su alrededor gente que la ayudaba a desarrollar todas sus tareas cotidianas. El azar y la genética a veces quieren compensar a una persona, y la convierten en un monstruo. Irene tenía amigas que le acompañaban de compras, hombres que le abrían todas las puertas y para ganarse la vida, dictaba durante 3 ó 4 horas por semana sus historias a un amanu...