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Mostrando las entradas etiquetadas como traición

El traidor a Bolívar

Es curioso que la historia recuerde casi con la misma intensidad a los vencedores que a los traidores. Tal vez sea porque sin los segundos, los primeros tendrían menos mérito, o porque ambos son el reflejo de la propia naturaleza humana, tan capacitada para el heroísmo como para la traición. Por eso el caso del general Roberto Enríquez resulta tan llamativo. Un hombre que había liderado la revuelta contra el gobierno del rey. Un hombre que había combatido hombro con hombro con Bolívar, y que había planteado la estrategia de decenas de batallas victoriosas para los suyos. Un hombre al que sus soldados idolatraban. El general Enríquez, tal vez envidioso de los éxitos de su compañero de armas, tal vez cansado de batallar o tal vez simplemente comprado son el suficiente dinero, fue el responsable del atentado que casi dejó sin héroe a una revolución. Bolívar no debía haber salido vivo de aquella encerrona, pero tampoco debía llevar una guardia tan numerosa. La fortuna quiso que se encontra...

Un vaso de arena

El calor sofocante no era lo peor. Ni siquiera las quemaduras de andar descalzo sobre la arena ardiendo. Lo peor era la sensación de sentirse traicionado. Las horas o días que llevaba muerto para el resto del mundo le dieron para pensar en los motivos: el ser humano necesita explicaciones para entender la realidad. Pasaron por su cabeza la envidia, los celos, el dinero e, incluso, un oscuro azar. Algo tenía que explicar la imagen de Jesus apuntándole con el fusil. Cuando los suyos se retiraron tuvo la suerte de quedar cubierto de muertos y escombros y sólo perdió las botas en la rapiña de los asaltantes. Ahora vagaba huyendo de los ruidos del frente sin conocer si estaba en territorio amigo o enemigo, herido, sediento, y unido a la vida por una esperanza: la de obligar al traidor a beber un vaso de arena justo antes de abrirle un agujero en la cabeza.

Nueve años de esclavitud

http://www.couriermail.com.au/ El nueve es un número mágico. No es una década, pero casi. En el cubo de tres, por lo que incita a pensar en triángulos. De todo tipo. El nueve no llega a ser un siete, pero es lo más parecido. Una relación de nueve años es algo más que un noviazgo. Se trata casi de una eternidad en la que todas las células del cuerpo de los amantes se han renovado. Tal vez hayamos estado tanto tiempo juntos que ya no somos los mismos, y tampoco somos capaces de volver a enamorarnos el uno del otro, como dos completos desconocidos que se ven a diario. Eso es lo que le he explicado a ella. La verdad es otra. Siempre he necesitado alguien a mi lado con una personalidad fuerte, alguien que me ayudara a elegir el camino a seguir o que, directamente, me lo indicara. Blanca lo tenía claro, había trazado un plan milimétrico en el que mis opciones se reducían a formar parte de su sueño. Y eso me gustaba, porque me hacía sentirme seguro. Pero llegó la herencia de la tía Mar...

El maestro

"El origen del mal y el origen del hombre son la misma cosa". El anciano dijo esto y luego se alejó con una sonrisa de autosuficiencia marcada en los labios. El joven aprendiz, anonadado nuevamente por las palabras del maestro, tomó nota de la sentencia y se retiró a su celda para desmenuzarla y empaparse de ella hasta la hora de la siguiente oración. Antes del último servicio lo volvió a encontrar en la biblioteca, y entonces le dijo que si el mal y el hombre habían nacido a la vez, el hombre era, en realidad el propio ángel caído, lo que implicaba un error en las escrituras, o que la sentencia era falsa. "El origen del mal, del bien y del hombre son la misma cosa". Fue la respuesta del viejo. El aprendiz no pudo dormir aquella noche, y antes de la primera hora ya estaba esperando al sabio a la puerta de su raquítico aposento. Esta vez ni siquiera hizo falta que el chico abriera la boca. "Haz lo que tengas que hacer". Aquella misma tarde el viejo fue acus...