30 marzo 2014

Aprender taxidermia

Todo comenzó con unos magnéticos ojos castaños. Luego fueron un culo geocéntrico, una sonrisa dulce, un pelo de anuncio, unas rodillas adorables, una boca generosa y sensual, unos dientes marmóreos, un ombligo profundo... Cientos de partes perfectas, repartidas en mujeres distintas. Las soluciones eran dos pero, como no soy un sociópata peligroso, opté por buscar en Google: "aprender fotografía".
La excusa de las prácticas y el hacerlas sentirse modelos por un día me permitió por fin apoderarme de todas aquellas magníficos pedazos con los que ir construyendo mi mujer ideal. Pero, por mucho que yo me había esforzado, las proporciones y las luces, incluso las tonalidades de piel, daban como resultado una especie de mapa político de Europa. No me quedó más remedio que volver a pedirle asistencia a Google: "aprender Photoshop".
Esta vez sí, tras muchas horas de práctica y esfuerzo logré montar mi mujer 10. El resultado era perfecto: justo como yo lo había soñado. El único problema era que aquella imagen digital no podía ser acariciada, no podía ser amada más que con la imaginación. Así que volví a buscar en Google una vez más: "aprender taxidermia".


29 marzo 2014

Un pensamiento divino

He sido muchos, he sido uno. He sido uno y tres al mismo tiempo. He existido antes del tiempo, he dictado libros, he dictado sentencias; he castigado y he perdonado. Me han adorado los hombres bajo muy diversos nombres, y yo les he ignorado o les he ayudado, según mi capricho. He sido el creador de todo lo que vive y lo que no, y he estado en todas partes.
Sin embargo, de unos siglos a esta parte noto que las ropas me van quedando grandes, que ya no puedo estar en todas partes con la misma facilidad que antaño e, incluso, que muchos hombres han dejado de adorarme. Mis poderes, que habían sido infinitos, hoy apenas me dan para sostenerme sobre unas endebles piernas.
Yo, que he visto el pasado y el futuro, si no fuera inmortal, creería que me estoy muriendo.

taringa.net

20 marzo 2014

Un enero frío

Aquel enero hizo más frío en mi corazón que en la calle. Tenía 16 años, tres hermanos pequeños y una abuela que en lugar de meterse con mi nariz, alababa mi hermoso perfil romano. Ella había sido una presencia inconstante al principio, pero desde que comenzó a vivir con nosotros se convirtió en nuestra principal defensora y, por qué no decirlo, en nuestra primera financiadora. Eso sí, nunca nos daba el dinero a cambio de nada, debíamos ganárnoslo con pequeños trabajos que eran más una excusa que una verdadera labor.
Aquel enero murió. Fue por la mañana. Y yo decidí que debía portarme como un hombre.
No quisieron llevarme al velatorio, debía quedarme en casa con mis hermanos pequeños. No lloré la primera noche. En el funeral nos sentamos en la primera fila de la iglesia y todos los familiares y amigos nos ofrecían su pésame. Muchos me decían "se fuerte". Y yo quise entender que decían "no llores". Y no lo hice.
Pero cuando volví a casa, y me senté delante de la cuna de mi hermana pequeña, que a punto estaba de alcanzar su primer cumpleaños, recordé que había dicho: "no la veré cumplir un año". "Hasta en esto se ha salido con la suya", creo que pensé. Sonreí y entonces fui un verdadero hombre: lloré por los momentos que ya no viviríamos juntos, lloré por las coplillas que cantaba por la casa, lloré por las trampas que hacía jugando al parchís y porque ya nadie admiraría mi perfil romano nunca más.

11 marzo 2014

La falla

Lo pensaron la misma nit del foc: una gran torre de babel que a la vez fuera un calendario, un recordatorio de lo más importante acaecido cada mes. Quisieron contar con el mejor, con el más sabio, con el maestro que más premios había recibido y se pusieron manos a la obra a primeros de abril. Cada mes que pasaba se reunían y seleccionaban el hecho y la forma de representarlo. A finales de septiembre ya era evidente que los casos de corrupción debían tener un tratamiento especial, y decidieron poner a los imputados más sonados subiendo por una escalinata de cuerdas (que era la metáfora de los atajos ilegales). A finales de febrero el rey tuvo una caída en el cuarto de baño y pensaron que la imagen que coronaría la torre sería una bañera con cortinas blasonadas y con su propia ducha. Pero, cuando estaba la falla prácticamente acabada, el cuerpo del maestro no pudo más.
Así que, como homenaje,  decidieron añadir sobre la estructura de la ducha un espíritu pícaro que representara al maestro. Trabajaron hasta el último segundo, pero la falla "El Estado de España", la más grande jamás levantada, ya estaba terminada. Los vecinos fotografiaban orgullosos su falla y el comité se veía ya ganador.
Pero la misma mañana en la que los jueces debían visitarla, un viento casi huracanado (un viento divino, dijeron luego los vecinos) puso a prueba la estructura, que no pudo resistir. La primera figura en salir volando fue el espíritu y luego, como si aquella figura hubiera estado sujetando la torre de babel al cielo, la falla colapsó.
Sobre el terreno quedaron esparcidos los ninots. Un fórmula uno atropellado contra el asfalto, un grupo de políticos corruptos enredados en unas cuerdas y la ducha real, navegando sobre los escombros y la ducha como si fuera una grúa.
Y así ganaron aquel año el primer premio porque, como señaló el jurado, la metáfora del estallido de la burbuja con los escombros de la torre, la corrupción atrapada en las redes de la justicia, el accidente del campeón, y la ruina de la monarquía eran verdaderamente un gran retrato de la realidad.

09 marzo 2014

Impaciencia

Después del infarto era cuestión de unas pocas gotas al día, sólo unas gotas. Y, poco a poco, su fuerza se iría apagando, su odio se haría más débil y la ira se terminaría acabando. Y, luego, moriría.
Ese era el plan, sencillo, limpio, no el camino más corto, sino el más fácil para la libertad. 
Tal vez haya sido el anuncio de que salía con los amigos, el prólogo usual de las palizas, o el descubrir su mirada lasciva escrutando mis movimientos por la cocina. No lo sé. Puede que me hablara el cuchillo. Que me dijera: úsame, no seas tonta, un corte certero en el cuello y todo habrá terminado. O puede que fuera, simplemente, un pecado de impaciencia.

02 marzo 2014

Fiebre

El alboroto llegaba desde la calle, colándose por la ventana de la habitación. Alguien hebía roto algo de otro alguien y ambos estaban discutiendo a gritos la situación. El calor aumentaba la sensación de angustia, la fiebre alteraba sus sentidos y disparaba el volumen de todo lo que no fueran sus propios pensamientos. Junto a la mesita de noche la jarra de agua calentuja apenas tenía ya para medio vaso y el ruidoso ventilador del techo acrecentaba su estado de confusión más que mitigaba el calor. El sudor había calado el colchón y notaba también la almohada húmeda. Tener fiebre en el desierto es el colmo de un enfermo, pensó. O creyó que pensaba, pues los ruidos de la calle y el ventilador enmarañaban cualquier pensamiento que le viniese a la cabeza. Quiso salir de la cama para darse una ducha, pero las fuerzas no le dieron para siquiera sacar las piernas de la cama. Estaba condenado a seguir sudando hasta que alguien viniese a ayudarle o hasta que la fiebre se diera por vencida. El almuecín llamaba a la oración sumando su voz a la algarabía de ruidos dentro de su cabeza y entonces supo dónde estaba, en qué momento justo de su vida. Justo ahí perdió la esperanza del regreso y dejó que la fiebre lo arrastrara de nuevo a las ciénagas de un sueño inquieto.

Viajerosblog.com

El regreso soñado

Muchas veces he soñado con tu regreso. Casi siempre por sorpresa, y casi siempre lo dejaba todo y te aceptaba de nuevo; el primer amor lo es para siempre, dice la canción. Pero ahora no estoy soñando, o al menos eso creo. Has vuelto, y me dices que no me has olvidado, que la vida te ha enseñado que al final lo importante son los sentimientos verdaderos... Y que yo soy lo único auténtico que hay en el baúl de tus recuerdos. Te miro y me sigues pareciendo bella, muy bella. Pero el tiempo ha pasado y en mis sueños tú y yo tenemos 20 años menos. El del sueño no se corresponde con el reflejo de mi espejo. Ya no soy ese. Y este ya no está enamorado de ti.

20 febrero 2014

Estás despedido

–No quiero hacer este momento más desagradable de lo que realmente es. Sabes como yo que la situación de esta bendita casa se ha ido deteriorando gravemente en los últimos años. Y ya no podemos continuar así. Debemos tomar medidas, por duras que estas sean. Hemos crecido y aprendido mucho en todo este tiempo. Y hubo un momento en el que incluso nos divertimos. No es una decisión sencilla, pero creo que es la mejor. Piensa que el futuro no está escrito, y que...

– Un momento, ¿me estás despidiendo?

– En cierto modo, sí...

– Ya, pero resulta que esto no es una empresa sino una pareja. Yo no soy tu puto empleado.

– Pero la casa es mía...

13 febrero 2014

Es la mirada

No se trata, como dicen mis críticos, del pincel. Es la mirada. A casi todo el mundo le llaman la atención los detalles escabrosos, los elementos que rompen la armonía de una composición. En mis cuadros yo dirijo la vista hacia los elementos que encierran belleza, independientemente del entorno en el que se encuentren. Por eso me detengo en el codo de una anciana que parece el de una niña, o en el precioso detalle del color de los ojos de un insecto, o en la dulce quietud de un cadáver rodeado de sangre.
La belleza resplandece en los rincones más insospechados, pero yo siempre sé cómo encontrarla.

09 febrero 2014

La inmortalidad es un buen negocio

Hace años yo era el foco de sus bromas y abusos. Ser el empollón, el raro de la clase es una prueba diaria de estoicismo. Todos los que quieren destacar o, simplemente, alejar de si la ira de los demás se dedica a mortificarte.
Pero ahora, todos ellos, todos los que son como los que se reían de mi, ahora me bailan el agua y se ponen en cola a las puertas de mi clínica para que yo decida si les concedo el favor de paralizar su proceso de envejecimiento celular. No hay duda de que la inmortalidad es un buen negocio pero, sobre todo, es también una magnífica venganza.

06 febrero 2014

Ambición

“Esta fue una vida ambiciosa de verdad”. Volvió a leer el epitafio: No tuve todo lo que quise, pero lo quise todo.

02 febrero 2014

Silencio o disparo

Noticiassin.com

La pistola llenó el estruendo de silencio. Luego vinieron el griterío y las huídas enloquecidas. Afortunadamente nadie quiso hacerse el héroe y el desalojo del local fue muy rápido, a pesar del desorden provocado por el pánico. Calculó que nadie habría salido herido, a lo sumo alguna contusión o un tobillo torcido por los empujones; nada grave.
Sorbió nuevamente la sopa que ya comenzaba a estar algo más fría de lo que a él le gustaba y lamentó no haber esperado a tener servido el segundo plato. Pero es que a él le gustaba comer en silencio, y aquel restaurante era un auténtico manicomio en el que era imposible disfrutar de la sopa juliana con tranquilidad.
Desde el final de la calle comenzó a acercarse una sirena. Seguramente en apenas unos segundos la policía entraría en el local. Deseó que antes de hacerlo apagasen la sirena: no quería volver a disparar.

01 febrero 2014

Vendo sueños, y los tengo baratos

disfruuutalavida.blogspot.com
Pues éste me lo suelen quitar de las manos, señora. ¡Cómo le digo! Éste es de los que enganchan; te lo pones una y otra vez y te levantas como nuevo, o como nueva. Seguramente le parecerá demasiado clásico, pero funciona a las mil maravillas. La playa es de arena blanca, de la que no quema los pies, el mar tiene reflejos verde esmeralda y hay palmeras por todas partes. Y no le digo nada de la pareja, ¡qué pedazo de mulato! Aunque usted puede escoger cualquier otra etnia: los escandinavos tienen también mucha demanda, pero dicen mis clientas fijas que el mulato les gana por varios centímetros.
La caja lleva cinco comprimidos, que pueden ser del mismo sueño o de cualquier combinación de sueños tipo estándar. Otra cosa son los Golden Dreams®; esos van dos por caja y garantizan un sueño en pareja. Pero son carísimos y, entre usted y yo, ¿a quién le apetece soñar con la persona que se acuesta a diario junto a uno?
Bueno, ¿qué hacemos? ¿Le pongo finalmente el del revolcón en la playa, o se vuelve a llevar el de las 50 sombras de Grey?

27 enero 2014

El mejor escondite es un libro

guindasenaguardiente.blogspot.com
En un tiempo en el que nadie lee, el mejor escondite es un libro.
Lo tuvo claro nada más entrar en la sala. El crimen perfecto es aquel en el que sólo existen pruebas circunstanciales y nada te puede relacionar con la víctima. Había entrado en aquella casa como en tantas otras, ofreciendo una mirada desvalida y unas lágrimas de abandono por el video portero.
El hombre accedió. (Siempre acceden ante la belleza frágil). Y, antes de que pudiera terminar de contarle una historia fascinante sobre sus libros, un abrecartas había buscado su yugular. Luego cogió un libro al azar, hizo un hueco agujereando las páginas, puso en él el abrecartas sin limpiar y depósito de nuevo el tomo en su lugar de la estantería.
Nadie lo encontraría jamás. Miró la hora en su reloj inteligente y salió de la casa evitando las cámaras de bancos y tiendas.

22 enero 2014

Un sueño pintado de azul

El despertador hizo desaparecer a la azulada na'vi abruptamente. Enfadado, presionó el botón de silencio, al tiempo que intentaba rememorar de manera infructuosa los últimos instantes de la deliciosa ensoñación.
El agua fría sobre la cara le hizo reaccionar y su preocupación pasó a ser la molesta erección que no le permitía aún orinar. Así que fue a prepararse el primer café del día. Y, como cada mañana a esa hora, al otro lado del patio interior la vecina se preparaba sus cereales. Aquella visión le terminó de espabilar. Entre sorbo y sorbo la miraba moverse por la cocina, con la frescura de la juventud y la seguridad de saberse observada. Casi siempre ella le terminaba saludando asomada a la ventana, y esa era la señal para comenzar con las prisas rutinarias.
Cuando esa mañana por fin le saludó, casi se le cayó la taza al suelo. Pudo ser un reflejo o simplemente un deseo, pero lo cierto es que la notó azulada. Supo que el día se le haría muy largo, deseando volver a conciliar el sueño, ese sueño.