26 enero 2016

Un grifo abierto

Ha dejado el grifo correr. Mira como el agua huye por el desagüe y espera que sus pecados se vayan detrás. El agua cae sobre su cabeza, se mezcla con las lágrimas y el sudor, arrastra el jabón. Pero el dolor se queda, las miradas asustadas permanecen, el miedo de los otros le sigue impregnando. Finalmente sale de la ducha y busca la tibieza de las sábanas, el calor de un cuerpo que le ama. Pero todo revive de nuevo en los sueños, donde los torturados piden clemencia constantemente.

15 enero 2016

La sexta vida

Esta es mi sexta vida. O mi sexta iteración. O mi sexta versión. Desde hace casi dos siglos he ido creando reiteraciones de mi mismo. Clones a los que mis anteriores versiones han educado y les han explicado mi-nuestra historia. Hemos sido físicamente idénticos, pero en el fondo cada uno de nosotros ha vivido su propia vida: los genes se clonan, los recuerdos no. Por eso es tan extraña esta sensación. Debería ir preparando ya mi nueva copia y, sin embargo, siento un cansancio agónico, como si hubiera sido este mismo cuerpo el que hubiera estado sobreviviendo por más de 200 años.

30 diciembre 2015

El último rigor mortis

Las muertes anteriores le habían enseñado un proceso. Primero el dolor, la herida, la enfermedad o lo que fuera que se interpusiese en su camino. Luego una consciencia suspendida, una pequeña eternidad observando, en realidad, siendo consciente sin ver de la desaparición del cuerpo. De pronto, un nuevo despertar y otra vez mirando desde unos ojos que le suenan extraños; y unas manos, y unas piernas. Un nuevo cuerpo, una nueva vida.
Pero esta muerte ha sido distinta. Nota cómo su consciencia es cada vez más débil. En realidad, no sabe si sigue vivo o si es que el rigor mortis le ha alcanzado el alma. Esta muerte, por fin, parece definitiva.

24 diciembre 2015

Felicidad congelada

Una fotografía pegada en la nevera, una sucesión de sonrisas ciertas, un instante de felicidad congelado: hoy, un disparador de la tristeza. Pero ahí sigue, rellenando el hueco que ni los imanes de viajes, ni las listas de la compra, ni los pos-its pueden ocupar.

03 diciembre 2015

Inercia, que no amor

La besó en el hombro, más por inercia que por amor, y le dio la espalda a su espalda. Luego, el sueño les arrebató la voluntad y los unió, una noche más, en la cama donde sus cuerpos ya no se querían rozar.

28 noviembre 2015

La isla en la que se marchitan los recuerdos

Rememoró el abrazo, el primer beso, las caricias, la premura, el sudor, los olores y los sabores. Con todo detalle. Luego los depositó en uno de los islotes más aislados de su memoria y soñó que se marchitaban.

27 noviembre 2015

21 noviembre 2015

Mujeres sin corazón

La casualidad no siempre es cuestión de azar; en la mayor parte de las ocasiones, sí. Pero, en mi caso... En mi caso, no puede serlo. Dos veces es casualidad. Puede que tres. Pero cuatro; cuatro es demasiado. Mi madre murió de un infarto cuando supo que yo no era la niña que tanto había deseado, sino su cuarto varón en cinco intentos. Su corazón ya estaba débil tras el tercero, pero aún así lo intentó una vez más. Luego, mi abuela. Una rara enfermedad que debilita la presión sanguínea y termina provocando la parálisis del músculo cardiaco se la llevó, y me dejó solo. Eso podía explicar en parte lo de mi madre, por la vía genética. La tercera fue Alicia, mi primer gran amor. Una canaria de acento cantarín y caricias proscritas en la fila de los mancos. Ella se me quebró entre los brazos, en el silencio de su portal y mientras nuestros besos se iban haciendo adultos.
Y, ahora, Alba. Me echaron del paritorio y supe de inmediato que ya no la vería nunca más. Luego me dirían que su frágil corazón no pudo superar el parto.
Me acercan al bebé y entonces mis labios pronuncian el nombre que quiso su madre: África.
No lo quiero pensar, pero la mente siempre vence cuando juega en casa: la casualidad es cuestión de azar.

12 noviembre 2015

Un retraso más

Intentó no desesperar. El avión salía con retraso. Otra vez. Las excusas casi nunca eran las mismas: motivos técnicos, viento en la pista de llegada, niebla en la de salida, tráfico aréreo. Siempre imaginaba a alguien en las oficinas de la compañía aérea inventando nuevas excusas para cada retraso. Porque era estadísticamente imposible que siempre que él volase sucediera un retraso. La otra opción era pensar que el Universo se conjuraba en su contra.
Aquella mañana le pareció especialmente molesto, ya que había tenido que madrugar mucho tras apenas haber dormido por otro retraso la noche anterior. Cuando escuchó la voz de la azafata de tierra explicando que el avión saldría más tarde a causa del mal tiempo en Oviedo, sacó su portátil ultrafino y ultraligero de su elegante funda de neopreno y piel y la emprendió a golpes con la cabeza de la pobre mujer.
Fue todo muy rápido: el ataque, la detención y el encierro. Pero en aquella oscura habitación se sintió por fin a salvo del Universo y logró dormir despreocupado de horarios y puertas de embarque.

11 noviembre 2015

Nada vale nada

Tener un revólver es mejor que una tarjeta black. Solo se precisa un poco de sangre fría, una voz imperativa y la creencia absoluta en la inmortalidad de quien la poseer. Así he ido dejando cuentas pendientes en todos los locales en los que he estado en los últimos dos meses. Entro, me paseo por la tienda y selecciono aquello que me gusta. Luego voy a la caja y cuando me van a dar el ticket, simplemente saco el arma y digo "cóbrese".
A veces, incluso me han dado la recaudación de la caja. Y esto es un engorro, porque me veo en la obligación de explicarles que no quiero nada más allá de lo que necesito en ese momento. El único problema es que cada vez tengo que irme más lejos de casa a hacer la compra.

09 noviembre 2015

Asesino reincidente

Volvió la cabeza y distinguió un destello metálico. Antes de que pudiera si quiera conjeturar qué estaba pasando, la vida comenzó a escapársele a borbotones por la garganta. Los ojos se le nublaron y las piernas dejaron de sostenerle. Cuando cayó en el suelo aún pudo notar  la humedad y pensó que no era posible que se estubiera muriendo.
El hombre de la navaja le maldecía por las salpicaduras de sangre en su ropa, mientras que lamentaba lo fácil y aburrido que había sido. Tan solo los segundos previos al degüelle le proporcionaron la descarga de adrenalina que buscaba, pero fue demasiado poco. Determinó que la próxima vez lo prepararía mejor.

07 noviembre 2015

Nubes a modo de auxilio

Dejó de notarlo a su lado al tiempo que los reflejos de un amanecer otoñal coloreban un cielo plagado de nubes. Imaginó que sus pasos se dirigirían hacia la cocina. Y luego iría hacia el cuarto de baño, donde escucharía el agua caer.
Entonces cayó en la cuenta de que lo que había estado sintiendo era el vacío. El mismo vacío de las noches anteriores. Dirigió la mirada a la ventana y la perdió entre los rojizos jirones de nubes, buscando entre ellos el hilo que le permitiera encontrar la senda del olvido.

25 octubre 2015

La infestación

Nunca antes España había sufrido una peste como aquella. Primero fueron las clases más desfavorecidas, pero poco a poco el mal se fue extendiendo a toda la población. Los médicos no podían explicar el porqué del rápido avance y apenas fueron capaces de encontrar el vector que propagaba la infección. Los gobernantes primero intentaron culpabilizar a los propios enfermos y luego a una seguridad social hipertrofiada e ineficiente. Tan solo el arzobispo de Cuenca, en un arrebato de brillantez, fue capaz de relacionar la peste con un mal moral, con una sociedad enferma en su conjunto. Pero el Vaticano se encargó de silenciarle a petición del Gobierno. Y la peste se hizo endémica en el país.
Y los médicos siguieron sin poderla explicar.

21 octubre 2015

La mazorca

Le había costado verla, tal vez porque había crecido lejos de las otras. Era posiblemente la última mazorca de la Tierra, al menos de la tierra que él conocía. Sopesó guardar los granos y sembrarlos, así habría más maíz la próxima vez que pasase por allí. Pero pensó que algún otro merodeador podría descubrirlo antes, o algún animal salvaje. Y él tenía hambre en ese instante. Comenzó a mordisquearla al tiempo que sus pensamientos se centraban de nuevo en el camino.

13 octubre 2015

Todo a un euro

Aquellos ojos rasgados le atraparon la primera vez. Por ellos estuvo acudiendo a la tienda a comprar cosas inútiles entre una y dos veces por semana. Por ellos se apuntó a una academia de chino para poder decirle algunas palabras en su propio idioma. Por ella comenzó a leer libros de maestros orientales, y comenzó a hablar como Paulo Coelho. Por ella imaginó abandonar su vida, su trabajo y su familia. Por ella lloró cuando cerraron la tienda. Con ella se le fue el valor y cuando le preguntaron por sus lágrimas solo pudo responder: "¡cómo no será esta crisis que hasta los chinos acaban quebrando!"