06 octubre 2014

La vida mínima

Era un 25 de diciembre. Lo sé porque esa noche los pocos que estábamos de guardia no queríamos estar. Le ayudé a nacer y durante el parto todo fue normal. Recuerdo que brindé con el padre por un niño que seguro sería especial. 
Ya había vuelto a dormirme cuando una de las enfermeras entró murmurando en la sala. Al niño le pasaba algo, algo muy raro. Apenas habían pasado dos horas desde su alumbramiento y ya no cabía en la cuna. A la mañana siguiente tenía el aspecto de un jugador de baloncesto, altísimo, pero apenas manteniéndose sobre sus piernas y sin saber hablar. No me fui a casa y me quedé con él. Crecía y envejecía a ojos vista. Ví pasar su juventud y su madurez en apenas unas horas. Y le acompañé en la vejez; allí estaba cuando dijo papá. Antes del atardecer firmé su defunción. En la causa puse muerte súbita, pero recuerdo que mis dedos quisieron escribir: vida mínima.

02 octubre 2014

Serio. Muy serio.

Serio. Muy serio. Manejaba los silencios con la misma facilidad con la que se encaramaba al tejido del invernadero, o con la que destallaba las tomateras. Allí, sentado, aunque sintiéndome hundido, llenaba la espera con lacónicos monosílabos y un esquema de preguntas y respuestas preestablecido de forma tácita: “¿qué tal la campaña? ¿Ha visto los nuevos sistemas de riego? ¿Va a poner abejorros para sustituir al tomatone?”
Eran los tiempos del noviazgo, de considerarnos enemigos: uno que siente que le roban a su hija y el otro que piensa que le roban libertad. Luego, con el tiempo, descubrimos que lo que nos enfrentaba es, en realidad, lo que nos une. Y desde ese punto de apoyo los silencios se van haciendo menos ruidosos. Y ya no estaba solo serio. A veces reía, a veces lloraba.

Ahora yo soy el que se pone serio. Hay que despedirse y me cuesta, no quiero hacerlo...
No puedo hacerlo.

25 septiembre 2014

Buscando trabajo

— Dice aquí que ha sido ángel custodio. Imagino que quiere decir escolta, ¿no es cierto?
— Sí, pero eso fue hace mucho tiempo. Casi una eternidad.
— Ya veo. ¿Y por qué lo dejó? ¿Por lo de ETA?
— Lo dejé mucho antes, digamos que por desavenencias con mi jefe. Luego quise montar mi propio negocio, pero él me llevaba ventaja y sabía utilizar el marketing como nadie. Prácticamente tiene un monopolio, aunque usa diferentes marcas para llegar a más segmentos.
— Interesante, ¿así que también ha sido emprendedor? Esto es algo que ahora se valora mucho, sobre todo por los políticos. No le extrañe que le pidan hacerse una foto con usted si alguno se entera.
— Ya, bueno. Pero lo que yo busco es trabajo, no fotografiarme. Tengo amplísimos conocimientos en multitud de temas: armas físicas y biológicas, lenguas semíticas, psicología...
— ¿Qué no tiene títulos para certificarlo? ¿Ni siquiera uno de CEAC? Le advierto que sin ellos es como si no tuviera nada. De todas formas, como usted sabe, ahora hay muy poca demanda de trabajo, y eso lo notamos todas las etetés. Ya le digo que con su curriculum la cosa va a estar difícil. Muy difícil. Si al menos fuera más joven podríamos buscarle algo como portero de discotecas.
— Lo que sea, solo quiero empezar de nuevo. Me da lo mismo trabajar de portero que de barrendero o de albañil.
— ¿De albañil? Si yo le contara lo que era ser albañil hace diez años. Nos los quitaban de las manos. Hoy por desgracia, señor Santana, la mayoría está como usted: en el paro.
— Perdone. No es Santana, sino Satanás. Y es nombre, no apellido.

23 septiembre 2014

Follamos

Follamos. El deseo, la desesperación y la urgencia nos impidieron hacer el amor. Los besos rozaban el mordisco y las caricias se quedaban atrancadas en pellizcos de carne, como si temiéramos que el otro pudiera salir corriendo en cualquier momento.
La vendedora tal vez pensó que era buena idea que viésemos la casa a la vez, tal vez creyó que así nos decidiríamos antes o que las pujas serían mayores. Seguramente no se le ocurrió que la solitaria silla de la cocina terminaría convirtiéndose en el improvisado soporte de nuestra pasión.
Follamos. Y luego, agotados por el deseo, la desesperación y la urgencia, cada uno se volvió a perder en su vida. Por eso no compré la casa.

24 julio 2014

El lunático

El lunático subió el segundo peldaño. Abrió los brazos y comenzó a gritar: "lo veo todo muy pequeño, los árboles son manchas de color en el prado y nosotros apenas unos puntos". La gente se arremolinó a su alrededor y comenzó a reírse de sus desvaríos.
"Estoy en el campanario y tengo hambre. Veo las manzanas de Abel. Cogeré una". Un grito de águila se elevó sobre las risas y una flecha alada robó de la mano de Abel una de sus manzanas. Sorprendidos, los que antes le señalaban comenzaron a retirarse asustados.
"Soy un águila".

22 julio 2014

Revolución

El ministro sudaba copiosamente mientras el rey desgranaba un largo rosario de supuestas deslealtades, engaños y traiciones. Veía a los alguaciles situados cerca y sabía que el siguiente paso sería su detención y, en el mejor de los casos, el destierro. El rey quería cargar sobre él todo el malestar del pueblo. A medida que avanzaban las acusaciones, el círculo que se abría a su alrededor era más grande y sus hasta ahora leales le iban dando la espalda.
Sin embargo, el escándalo que subía de las calles era cada vez más rotundo. El rey hablaba a la Corte, pero era el pueblo el que se quejaba. Y nadie excepto él parecía darse cuenta de su gran ventaja: eran más, infinitamente más. La sentencia del rey habría de cumplirse de inmediato, la horca. Seguramente, si no hubiera sido tan pusilánime, lo habrían colgado allí mismo de una de las grandes arañas de cristal de Murano.
Le estaban apresando cuando la primera piedra atravesó los cristales.

Un principio y un final

"Los gigantes juegan a los dados con nuestro destino". La frase la había leído en el argumento de una película de serie B, pero le pareció que tenía gancho y que podía ser el comienzo de un buen relato. Por eso la guardó en un recoveco de la memoria hasta ahora. El final también estaba pensado: "porque el azar puro no puede existir en este Universo". Universo con mayúscula, para darle un sentido más amplio y trágico al gran cierre. Esa, en esencia, era la idea: construir una novela, la mejor novela del siglo XXI, partiendo de un principio y un final predeterminados e ir dejandose llevar por donde su instinto le indicase en cada momento.
"Los gigantes juegan a los dados con nuestro destino, pero cualquier dado siempre está cargado. Por eso a veces, una misma jugada incumple su probabilidad teórica de ocurrencia y nos permite eludir por unos instantes las reglas de su juego."

16 julio 2014

Ventaja de viajar en tren (aunque no tan buena como las de Orejudo)

El tren tiene algunas ventajas que solo el viajero atento puede percibir. Sobre todo cuando se trata de grandes distancias. El que une Madrid con la ciudad de Almeria, por ejemplo, es una pestosa caja de cerillas en la que los viajeros se cuecen a fuego lento en la lenta tarde de verano. Ir en clase turista (es posible que no haya otra) implica mezclar los olores de tu sudor con los del resto, creando una comunidad de seres húmedos, cansados y lentos que miran el paisaje o la pantalla (la suya o la común) y que añoran el final del trayecto. Y esa es la ventaja más evidente. A lo largo del viaje, los anhelos de todos los viajeros convergen en un único y omnipresente deseo: llegar.

17 junio 2014

1000

1.000 veces. La primera vez que la vio, o que se fijó en ella, le llamaron la atención sus ojos verdes, con resplandores amarillos en torno a las pupilas: ojos de ángel o de demonio.  De aquello hacía casi tres años. Todas las mañanas de los dos primeros, a las 7:45 en la estación de Nuevos Ministerios. Ella se bajaba en Campo de las Naciones y él continuaba hasta laT4. Pronto, las miradas fugaces de primera hora de la mañana no eran suficientes y comenzó a probar distintos horarios de regreso, pero nunca logró coincidir.
Hasta que la empresa perdió la concesión y el perdió su trabajo. Entonces pudo dedicar todo un año a elaborar un detallado horario de sus rutinas diarias. Bajaba en el Campo de las Naciones y luego continuaba caminando por Ribera del Loira durante unos 15 minutos. Los martes y jueves, usaba la pausa del almuerzo para ir a un gimnasio cercano y regresaba normalmente a eso de las 17:30, salvo que se quedara hasta un poco más tarde o que fuera viernes, día en el que solía regresar en conche con una compañera, la misma con la que luego salía.
500 viajes de metro en dos años y otros 500 en el tercero. Asi que hoy era el mil y uno, era el día en el que los sueños se vuelven realidad. Hoy por fin le hablaría. Se sonrieron a modo de saludo, como cada mañana; luego él estuvo pensando algo inteligente, simpático y arrebatador que decir. Pero no lo dijo...

"Deben ser unos tres años. De hoy no pasa que a la vuelta le diga algo", pensó ella al abandonar el andén.

04 junio 2014

Una cena tranquila

Cenó despacio, cuidando de masticar lentamente todos los alimentos. Rebañó cada rincón del plato y se volvió a demorar en el postre. Quería ganar tiempo.
Luego salió renqueante y se dejó caer pesadamente para que lo llevaran a rastras. Durante todo el camino procuraba ir enganchando pies y manos en cada marco de puerta que atravesaban.
Su intervención final fue la mas larga de la historia de Texas, pero igualmente fue inútil. Terminó atado a la silla. Cuando le taparon la cabeza pidió por última vez que miraran el correo por si llegaba el indulto. Pero la bandeja de entrada continuaba vacía.
Incluso cuando el sacerdote comenzó a orar y llegaban a su cerebro las palabras que pretendían ser de consuelo, él seguía pesando que el perdón aún era posible. Un segundo antes de que el verdugo apretara el interruptor, el alcaide revisó por última vez su correo y el teléfono móvil... Nada.
Una décima de segundo antes, su pensamiento seguía empeñado en darle esperanzas. Una décima de segundo después ya no quedaba nadie habitando aquel cuerpo.

03 junio 2014

27 mayo 2014

Mario y la Providencia

Volver atrás es imposible. Algunas veces. Otras, la Providencia, la Suerte o cualquier otra diosa pagana te guiña un ojo y te permite volver a tirar los dados. No me refiero a nada parecido a lo de El día de la marmota, ni a viajes en el espacio-tiempo. Simplemente sería una concatenación de circunstancias que te vuelven a poner en disposición de tomar decisiones distintas y rehacer tu pasado.
Ahora mismo me está pasando. Como hace diez años, otra vez, la vida de Mario está en mis manos. Lo más probable es que, a pesar de corregir mi error, termine de nuevo en el mismo lugar. Aunque esta vez será por un asesinato como dios manda, y no por un mero homicidio frustrado.

22 mayo 2014

Un eterno deseo de venganza

No le prestó atención. Pasó por su lado sin mirarle, sin ni siquiera decirle algo. Porque para cualquiera que observara la escena, era obvio que sabía que está a allí. El charco de sangre se había extendido por todo el suelo y sus lamentos se mezclaban con el ruído que subía de la calle. En aquel terrado sólo estaban los dos. Pero él sólo podía mirar hacia el cielo. Se acercó al borde del terrado y abrió los brazos.
Antes de saltar, cerró los ojos y rememoró el día de su caída, la expulsión injusta del paraiso y el enorme y creciente deseo de volver a volar. Se alzó sobre la ciudad, ascendiendo en lentos círculos, cada vez más abiertos, perdiendo poco a poco de vista la imagen de Gabriel empapando el suelo con la sangre de su espalda y pensando en la manera de vengar una eternidad de destierro.

28 abril 2014

Huída

No tuvo tiempo. Le echó un último vistazo y salió huyendo, como si todo su futuro estuviera quedándose atrás.

30 marzo 2014

Aprender taxidermia

Todo comenzó con unos magnéticos ojos castaños. Luego fueron un culo geocéntrico, una sonrisa dulce, un pelo de anuncio, unas rodillas adorables, una boca generosa y sensual, unos dientes marmóreos, un ombligo profundo... Cientos de partes perfectas, repartidas en mujeres distintas. Las soluciones eran dos pero, como no soy un sociópata peligroso, opté por buscar en Google: "aprender fotografía".
La excusa de las prácticas y el hacerlas sentirse modelos por un día me permitió por fin apoderarme de todas aquellas magníficos pedazos con los que ir construyendo mi mujer ideal. Pero, por mucho que yo me había esforzado, las proporciones y las luces, incluso las tonalidades de piel, daban como resultado una especie de mapa político de Europa. No me quedó más remedio que volver a pedirle asistencia a Google: "aprender Photoshop".
Esta vez sí, tras muchas horas de práctica y esfuerzo logré montar mi mujer 10. El resultado era perfecto: justo como yo lo había soñado. El único problema era que aquella imagen digital no podía ser acariciada, no podía ser amada más que con la imaginación. Así que volví a buscar en Google una vez más: "aprender taxidermia".