En la literatura, también en la esotérica, es posible encontrar casos de sombras rebeldes e independientes, de sombras que desaparecen, o de sombras que cometen asesinatos. Incluso en entre la creciente colección de relatos de No mas de 15 al día hay alguno sobre sombras que pasan hambre . Pero no he logrado encontrar nada parecido a lo que me sucede. En cierta forma, podría decirse que mi sombra se encuentra en el grupo de las rebeldes, aunque su rebeldía consiste en hacerme pequeñas maldades; putadillas que contadas de forma individual hasta resultan graciosas, pero que por repetición y acumulación son un verdadero problema. Una de las cosas que más a menudo me hace es ponerme la zancadilla, especialmente cuando estoy haciendo deporte o caminando deprisa. Obviamente su objetivo es que caiga y, en la mayor parte de las ocasiones lo consigue. Por eso he tenido que dejar de salir a correr y de jugar al fútbol con los amigos. Para mantenerme en forma corro sobre una cinta casera a oscu...