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Mostrando las entradas etiquetadas como Arena

Los hoyuelos

Vigilaba sus pasos con el rabillo del ojo, atento al movimiento de los hoyuelos. Mientras, el masajista seguia amasando sus músculos con la determinación de un cruzado medieval. Los recios brazos sacudían sus piernas, condoliendo cada una de las fibras flexibles de sus gemelos y haciendo que un hilo de estremecimiento recorriera su espalda buscando un indeterminado lugar cerca de la sien. Los hoyuelos, simétricos y preciosos, se habían parado cerca del suelo. Unos centímetros por encima del bikini, adornados por restos de arena en sus alrededores: hasta el color de la prenda aportaba belleza al conjunto. Boca abajo, con las piernas doloridas y la espalda comenzando a ser masajeada, las miradas ya sólo podían ser a intervalos, aprovechando los momentos en los que la maza de dedos se alejaba del cuello. La dueña de los hoyuelos se movía imperceptiblemente. Cada vez que podía fijarse en ellos, estos habían modificado ligeramente su ángulo de inclinación. Puede que estuviera leyen...

El pie perdido

Jugueteaba con la arena. En cuclillas, con una palita de plástico amarilla intentaba llenar un cubo decorado con peces de colores. Concentrado en el esfuerzo de mantener la pala lo suficientemente recta como para que no se vaciara en el camino, no se percató de que, poco a poco, la misma arena que intentaba encerrar en el cubo, estaba cubriéndole el pie. Cuando vino a darse cuenta, lo primero que hizo fue llorar pidiendo ayuda a su madre, a la que no le quedó otro remedio que apartar la tierra con sus manos mientras le consolaba y aguantaba las ganas de reír. El niño, entonces, cambió de juego y pasó directamente a cubrir sus pies con la arena, ayudado de la pala, para poder luego gritar y que su madre nuevamente viniera en su auxilio.