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Mostrando las entradas etiquetadas como tormenta

El faro del fin del mundo

Anoche soñé con el faro del fin del mundo. Bueno, en realidad no sé si el faro estaba o no en el fin del mundo, pero la escena de arranque encajaba perfectamente con la evocación de ese nombre. Creo que he visto antes esas imágenes de un faro sobre un farallón siendo engullido por las olas. Pero en mi sueño son mis ojos los que hacen de cámara; fue una sensación muy extraña, ya que se parecía a las imágenes de mi recuerdo. Pero estaba seguro de ser yo quién observaba desde el aire mientras me hacía la pregunta de cómo debía ser encontrarse dentro del edificio. La respuesta la obtuve tras un parpadeo, las paredes redondas del faro temblaban ante el fragor del viento y el mar, mientras que un ensordecedor ruido lo invadía todo. Dentro del faro, el ruido se multiplicaba y se amplificaba como en un gigantesco altavoz. Pensé, o soñé que pensaba en si las paredes resistirían un ataque tan brutal mucho más tiempo. Entonces comenzaron a surgir grietas por las que el mar entró a borbotones. El ...

El hombre que imagina tempestades

Hay un lugar en la costa escocesa que apenas se nombra en los mapas, ya que allí solo viven dos ovejeros mayores de 60 años, una maestra jubilada que terminó profundamente cansada de la gente, el padre Miller, un cura católico que perdió su rebaño hace décadas y un antiguo farero. El lugar es inhóspito, en cierta forma salvaje, tan lejos de todo que ni siquiera sufrió los efectos de la revolución industrial. Bueno, uno sí: el abandono. Yo lo descubrí de casualidad. Los estudios sobre el cambio climático en los que colaboro han sembrado de balizas meteorológicas el mar del norte. Y fue en una de esas jornadas maratonianos de análisis de datos que di con ella. Una estación que parecía recoger más tormentas que las demás. Pensé que estaba estropeada, así que la cambiamos por una nueva y con mejor equipamiento. Pero la anomalía se volvió a manifestar. Fue la curiosidad científica la que me llevó hasta allí. Fue la simpatía de la vieja maestra la que me inclinó a aceptar su invitación par...

Tormenta en la selva

Mira a su izquierda, cree ver en medio de la cortina de agua que cae una ventana entreabierta. Alguien, una mujer quizá, está asomada y parece mirar en su dirección. Un poco más al fondo, en la misma calle, un hombre aprieta el paso, convencido de la incapacidad de su paraguas para frenar tan gigantesco aguacero. Ella está en la esquina, iluminada por una triste farola, una auténtica reliquia del pasado, el agua rebota contra su chubasquero y entonces recuerda otras lluvias, aguas tropicales que calan como esta y que marcan el ritmo de los días, allí en su antigua patria. Recuerda entonces las historias de su abuela y, mecánicamente, sus brazos se elevan mientras sus labios musitan una antigua plegaria a la Pachamama.

La tormenta en la ciudad

En apenas unos minutos, la tormenta que sonaba lejana descarga su carga de agua y electricidad sobre el centro de la ciudad. En una ventana, apenas entreabierta, una mujer sostiene un cigarrillo urgente entre los dedos, y entre calada y calada, protege su dosis de nicotina de la lluvia tapándola con el brazo. Mientras, abajo, en la calle, un hombre lucha por meterse bajo un paraguas minúsculo, claramente insuficiente para sus amplias espaldas. Y, en la esquina, una persona joven, o de constitución fina, envuelta en un chubasquero asexuado, levanta los brazos mirando al cielo, como si esperara algo, ¿un rayo quizás?