A pesar de que los representantes de las todas las religiones le acusaban de sembrar desesperanza, de ser una verdadera antireligión; a pesar de que no prometían un mundo mejor u otra vida sin privaciones en un más allá idílico; a pesar de todo ello, los adeptos de la Escuela de Pensamiento sobre la Energía y la Ciencia (EPEC) no paraban de crecer. Su primer líder fue un jubilado español que había sido catedrático de economía en alguna pequeña universidad de provincias y que propagaba sus ideas a través de un canal de YouTube que llegó a traducirse a 27 idiomas en su momento de máxima audiencia. Inicialmente era un canal más en medio de la enorme vorágine de la plataforma de videos global. Pero todo cambió cuando publicó su primer viral: Todos somos canívales . En él sostenía que ni siquiera siendo veganos estrictos dejaríamos de comer animales, incluso peor, personas. Decía que “todo está regido en la Tierra por las leyes de la termodinámica y, dado que ni la energía ni la m...