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Mostrando las entradas etiquetadas como religión

No es religión, es ciencia

A pesar de que los representantes  de las todas las religiones le acusaban de sembrar desesperanza, de ser una verdadera antireligión; a pesar de que no prometían un mundo mejor u otra vida sin privaciones en un más allá idílico; a pesar de todo ello, los adeptos de la Escuela de Pensamiento sobre la Energía y la Ciencia (EPEC) no paraban de crecer. Su primer líder fue un jubilado español que había sido catedrático de economía en alguna pequeña universidad de provincias y que propagaba sus ideas a través de un canal de YouTube que llegó a traducirse a 27 idiomas en su momento de máxima audiencia. Inicialmente era un canal más en medio de la enorme vorágine de la plataforma de videos global. Pero todo cambió cuando publicó su primer viral: Todos somos canívales . En él sostenía que ni siquiera siendo veganos estrictos dejaríamos de comer animales, incluso peor, personas. Decía que “todo está regido en la Tierra por las leyes de la termodinámica y, dado que ni la energía ni la m...

Un pensamiento divino

He sido muchos, he sido uno. He sido uno y tres al mismo tiempo. He existido antes del tiempo, he dictado libros, he dictado sentencias; he castigado y he perdonado. Me han adorado los hombres bajo muy diversos nombres, y yo les he ignorado o les he ayudado, según mi capricho. He sido el creador de todo lo que vive y lo que no, y he estado en todas partes. Sin embargo, de unos siglos a esta parte noto que las ropas me van quedando grandes, que ya no puedo estar en todas partes con la misma facilidad que antaño e, incluso, que muchos hombres han dejado de adorarme. Mis poderes, que habían sido infinitos, hoy apenas me dan para sostenerme sobre unas endebles piernas. Yo, que he visto el pasado y el futuro, si no fuera inmortal, creería que me estoy muriendo. taringa.net

El maestro

"El origen del mal y el origen del hombre son la misma cosa". El anciano dijo esto y luego se alejó con una sonrisa de autosuficiencia marcada en los labios. El joven aprendiz, anonadado nuevamente por las palabras del maestro, tomó nota de la sentencia y se retiró a su celda para desmenuzarla y empaparse de ella hasta la hora de la siguiente oración. Antes del último servicio lo volvió a encontrar en la biblioteca, y entonces le dijo que si el mal y el hombre habían nacido a la vez, el hombre era, en realidad el propio ángel caído, lo que implicaba un error en las escrituras, o que la sentencia era falsa. "El origen del mal, del bien y del hombre son la misma cosa". Fue la respuesta del viejo. El aprendiz no pudo dormir aquella noche, y antes de la primera hora ya estaba esperando al sabio a la puerta de su raquítico aposento. Esta vez ni siquiera hizo falta que el chico abriera la boca. "Haz lo que tengas que hacer". Aquella misma tarde el viejo fue acus...

El testamento

En tiempos antiguos los antepasados adoraban a la Diosa Tierra y al Dios Sol y era suficiente. Su amor y el respeto que los hombres les tenían hacían que año tras año naciera la lluvia y nuestros campos brotaran con las doradas espigas. Sin embargo, ahora, el respeto a los dioses se ha perdido, los hemos olvidado para dar cabida a otros, mucho más parecidos a los hombres, unos dioses que han ocupado el sitio de los espíritus pimigenios y que han sepultado su recuerdo. Escúchame bien, hijo, esos dioses no son los nuestros, los trajeron los invasores y algunos de nosotros traicionaron la memoria de los antepasados para así medrar ante los nuevos amos. Hijo, mientras te quede una pizca de vida en los labios, pregona esta verdad entre los nuestros: que oren a los dioses de los antepasados o no volverá la lluvia.

La Iglesia futura

El Profeta decía que una hoja en blanco era como una mujer sin útero, que más valía un hombre que supiera escribir los signos sagrados que un hombre dueño de muchas tierras. Él nos enseñó que destruir el conocimiento, aunque éste sea erróneo, es el peor de los pecados, por eso las antiguas bibliotecas se convirtieron en los primeros templos de nuestra Iglesia. El profeta quería que la antigua magia de las palabras fuera revelada al pueblo, por eso fundó las escuelas de las letras, en las que cientos de jóvenes se iniciaron en el sacerdocio de los libros. Hoy, 200 años después de su muerte, nuestra Iglesia es la más extendida, nuestros iniciados conocen los secretos de las medicinas, de la electricidad y de la propia historia, esa peligrosa disciplina que tanto mal hizo a la humanidad. Nuestros templos son poderosos y muchos hombres acaudalados se han sumado a nuestras filas para lograr tener acceso a nuestros conocimientos, haciéndonos aún más poderosos. ¡Loados sean los libros antiguo...