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Mostrando las entradas etiquetadas como Esperanza

La barrera

El sol poniente incendia el horizonte mientras encamina sus pasos hacia la barrera. Al otro lado de la misma el tiempo y el espacio se modifican. Al otro lado, hay espacio para la esperanza y tiempo para disfrutarla. A este lado sólo hay tiempo para esperar la muerte, que llega lenta, siempre que no se te ocurra llamarla a gritos: alzando la voz contra los que ahogan el tiempo y el espacio. Sabe que al otro lado las gentes no quieren a gente como él. Pero también sabe que, si se queda del lado de los que se mueren callados, su vida no habrá tenido sentido. Por eso camina erguido, porque quiere que los que disparan desde su lado lo puedan ver bien y que, a ser posible, le alcancen. Y que los del lado de la barrera en el que el tiempo y el espacio existen, se terminen apiadando y le ayuden. Suena un disparo...

Esperanzas

Bajo aún más la cabeza, cierro los ojos y aprieto los dientes hasta que noto cómo el esmalte se agrieta. Las luces del avión se apagan y la cabina se inclina hacia delante. Vuelan algunas cosas y de los altillos de la nave salen las mascarillas. Pero no creo que nadie las coja. Todo el pasaje se haya en este momento parado en el tiempo, pensando en los sueños truncados, en las personas que no volverán a ver o en el pasado que no se repetirá. Miro hacia el horizonte. Por encima de la borda ya sólo el mar azul nos espera mientras comienza a tragarse la proa del barco. Los pasajeros que no han querido saltar o los que no han entrado a tiempo en las barcas salvavidas se agarran a las barandas, apurando hasta el último instante sus vidas. Por encima de los ojos de los transeúntes una nube oculta el sol y les permite vislumbrar durante un instante al hombre que cae desde lo alto. Soy yo, huyo de un incendio y concibo como última esperanza que el suelo no termine de hacer lo que comenzó el ...

A Europa se llega de muchas formas

La patera no era una opción: demasiados riesgos. Eso sin contar la travesía del Sahara a pié, o el endeudamiento con las mafias de la emigración. Así que pensó en otras opciones. Lo intentó por avión, pero no pudo ni comprar el billete. Luego, gracias al amigo de un primo, se enroló como marinero en un crucero de bandera panameña que recorría todo el Mediterráneo. Pudo bajar a tierra en Barcelona, pero cuando llegó la hora de zarpar estaba como uno más en su puesto: demasiadas propinas, demasiadas mujeres insatisfechas. Lo del crucero duró hasta que el armador decidió retirar el barco y devolver a sus empleados la libertad de la desocupación. Pero para entonces Saulo tenía suficiente dinero como para viajar a Europa en avión. En lugar de eso, compró un viejo local desvencijado, una antena parabólica, una televisión de pantalla plana y un cartel que rezaba "La otra Europa" . Hoy es el lugar de reunión predilecto de los europeos destinados en las diversas ONG que orbitan por su...

La nueva Eva

En el año 2027, la Guerra del Ártico acabó derivando en una confrontación nuclear a nivel mundial. Y, aunque se pensaba que el arsenal de este tipo de armas se había destruido en su mayoría, el mundo retrocedió más de un siglo en menos de un mes. Luego vinieron las epidemias, que diezmaron varias veces a la debilitada población. Cuando todo terminó, apenas quedaban unas decenas de miles de personas en todo el planeta, sin capacidad ya para explotar los recursos naturales que dieron comienzo al holocausto. Poco a poco la población fue descendiendo por el empeoramiento de las condiciones de vida y el aumento de la infertilidad. Escribo esto en torno a 2115 (no estoy del todo seguro); tras la muerte de Horacio solo quedamos Eva y yo. Hace mucho que no tenemos contacto con otras poblaciones, por lo que no sería descartable que seamos los últimos de nuestra especie. Eva está embarazada.