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Mostrando las entradas etiquetadas como envidia

Lamento de lombriz

La Creación fue injusta con nosotros. Nos privó de patas, de esqueleto y de inteligencia. Ni siquiera alcanzamos a tener una metamorfosis que nos transforme en bella mariposa. Nuestra vida apenas tiene sentido fuera de la cadena trófica; si acaso nuestra labor de taladradores de suelos podría repercutir favorablemente en la calidad de los suelos agrarios. Nada más. Por no tener, no tenemos ni sexo. Un simple accidente puede provocar que nos dupliquemos, con algo tan sencillo como un corte.¿Y eso alguien puede considerarlo una ventaja? No entiendo cómo es posible que sigamos sobreviviendo, a pesar de nuestra evidente nanidad? Daría mi fina capa de queratina por vivir la vida de un insecto o, mejor, la de un ave: volar. Ver la tierra desde el aíre y no desde dentro, poder desarrollar pensamientos complejos. Dejar de ser simple...

El envidiado

Todos la miraban. Ella era el centro de atención, el foco en el que convergían todas las miradas de la fiesta. Él, como un perro guardián, no se separaba de ella, protegiendo su tesoro. Se sabía envidiado, admirado por su enorme suerte. Pero eso no le gustaba. Hubiera deseado que ella fuera menos guapa, que no hubiera llamado la atención de los otros. Cada hombre que la saludaba, cada mirada de soslayo que sorprendía, eran una combustible para su miedo, para su obsesión: ¿Cuánto tiempo pasaría hasta que se diera cuenta de que él no la merecía? ¿Hasta cuándo seguiría con él? Analizaba las sonrisas, los matices de su voz, siempre en busca de un indicio que le confirmara sus eternos temores, siempre envidiado, siempre infeliz.