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Mostrando las entradas etiquetadas como enfermedades irreales

Hermano pájaro

El pájaro, cuyo nombre desconocía, voló tras recoger su ración diaria de migas de pan. Sabía que era el mismo, el del resto de los días. La cuarentena para él debía ser mucho más estricta que para el resto. Su enfermedad, la que se había convertido en su centro de gravedad en los últimos dos años, lo mantenía con el sistema inmonológico deprimido, así que ahora dependía de su familia más que antes. La sensación de impotencia no había hecho más que crecer con la enfermedad: saberse enfermo, saberse dependiente de los médicos, verse de vuelta en casa de sus padres sin posibilidad de ganarse la vida con su trabajo... Y, ahora, esto. Una enfermedad de esas que nunca se producía en el primer mundo, una situación de esas que solo se veían en televisión: en las noticias del mundo o en las películas de catástrofes.. Era el mismo pájaro, estaba seguro, porque le faltaba la garra de la pata izquierda y siempre acudía a la misma hora. El pájaro, como él, se encontraba en desventaja con el resto ...

Mi depresión

Foto: animalesmascotas.com Vaya por delante que estimo a Nelson Pisa y lo considero mi amigo. Es un argentino de libro: psicólogo, medio poeta, hincha de Boca y creyente del marandonismo. Nelson tiene desde hace un par de años un perrillo de esos que destacan por su comportamiento nervioso, el poco pelo y los ojos de lunático. El perrito saltaba todo el rato alrededor de cualquiera que estuviera cerca y, si no se le hacía caso, llamaba la atención con sus ladridos chillones. Sin embargo, desde hace dos meses el perro ha dejado de caminar. En cuanto sale a la calle se sienta y se convierte en una pequeña estatua que hay que arrastrar durante el paseo. Apenas se mueve para orinar y tampoco se preocupa en marcar como antes sus esquinas favoritas. Nelson tiene que terminar el paseo cogiéndolo en brazos, ya que arrastrar al can no sólo es incómodo, sino que tiende a concentrar las miradas de reproche de los transeuntes. El comportamiento es tanto más extraño cuanto que en casa vuelv...

Un rosal en la solapa

Exagerado en sus ademanes, en su plúmbea prosa y en su expresión oral. Siempre vestido para la ocasión, plagado de complementos y suplementos tan elegantes como innecesarios. Siempre recargado. Por eso a nadie le extrañaron sus primeros desvaríos, como incluir palabras del castellano antiguo en su redicho hablar, o comenzar a portar bastones cada vez más grandes. Luego vinieron los pañuelos estrambóticos, las colonias inolvidables o los gemelos caseros. Sólo cuando entró a la misa de 12 con un pequeño rosal prendido de la solapa, el cura, y el resto del pueblo, tuvo plena conciencia de su enfermedad.

Germán Gloria

Una vida no es espacio suficiente para juntar todas las letras escritas desde los orígenes de la humanidad. Partiendo de esta premisa, la historia de Germán Gloria resulta aún más increíble. Germán, siendo aún casi un niño concibió el loco proyecto de copiar de forma manuscrita todos los libros del planeta. Eso sí, decidió eliminar del listado todas las traducciones y reediciones para no sobrecargar su objetivo. A los 25 años ya había copiado todos los textos en castellano de la Biblioteca municipal y se había convertido en el mejor cliente de la papelería local. A los 35, la papelería era suya y el municipio había habilitado una nave para el almacenaje de los manuscritos. Hoy, con 70 recién cumplidos continúa afanándose en su tarea. La nave repleta de folios manuscritos se ha convertido en el mayor atractivo del pueblo, aunque tuvo que vender la papelería por falta de tiempo para atenderla. Germán continúa escribiendo impertérrito, ajeno al mundo que le rodea, convertido en un símb...

Sígame en Twitter

El hombre lo dijo con ansiedad, se le notaba en la cara que para él esta petición era importante. Desde que esta red social se pusiera de moda a comienzos de la década de 2010 el número de sus registrados no había parado de crecer. Mientras que otras muchas fueron cayendo, Twitter supo reinventarse cada poco años, modificando lo suficiente su forma como para que los cambios parecieran enormes sin apenas variar su esencia. A medida que crecían su fama y número de usuarios, comenzaron también a aparecer nuevas patologías relacionadas con ella o, en realidad, viejas patologías con nuevas manifestaciones. Este hombre era un pobre enfermo, un paria que apenas tenía 200 seguidores, una cifra asombrosamente ridícula. Una cifra de marginado social. – No se empeñe, @Juan, yo soy su psicólogo y sólo podemos hablarnos a través de Skype. Cualquier otro tipo de contacto sería considerado como mala praxis. Además, de lo que se trata es de que usted logre encontrar la forma de entablar contacto con...

La alergia mentirosa

Esperaba su turno de palabra. Los demás iban contando los hechos, cada uno añadiendo matices propios, de forma que daba la impresión de que se trataba de un mismo dibujo, coloreado por distintas personas. Algún relato tenía tonalidades más frías, más asépticas: eran narraciones en tercera persona y en un pretérito perfecto que denotaba un conocimiento muy circunstancial del caso. Aquellos que se habían visto involucrados de forma más directa, dotaban a sus descripciones de mucho más brío, de unas tintadas tendentes al rojo fuego. En ellas había pasión, había dolor y había mucho desprecio hacia él. Su defensa era sencilla, pero robusta. Él no había estado allí. Había pasado la noche en una timba mensual con un grupo de amigos y no se había ausentado de la mesa más que para ir al servicio. El fiscal comenzó el interrogatorio. Y entonces sintió como su pecho se bloqueaba, un violento ataque de tos le sacudía hasta producirle arcadas y un sudor copioso empapaba su estudiada indumentaria. U...