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Mostrando las entradas etiquetadas como Culpa

Un crimen

Ahora que en mi lado de Berlín comienzan a florecer las sonrisas y la mala conciencia se lava en juicios retransmitidos a todo el mundo, me doy cuenta. Me acusan de haber colaborado en la locura de Hitler, pero mi verdadero crimen fue haberle salvado la vida cuando siendo niños le rescaté de un agujero en el hielo del río. Si yo no hubiera tendido mi mano, si yo no me hubiera arrastrado por la fina capa para sacarlo del agua, él no me hubiera llevado consigo el resto de su vida, el mundo hubiera encontrado otras razones para matarse y yo hubiera muerto siendo un héroe desconocido y no como el más antiguo colaborador del gran monstruo nazi.

Heracles llora

El rayo cayó justo a su lado. La honda expansiva de la explosión le desequilibró, tirándole al suelo. Se incorporó rápidamente y elevó los brazos al cielo. Con el rostro plagado de lágrimas gritaba al cielo, mientras las gotas de lluvia limpiaba la sangre de sus manos, la sangre de sus hijos. – ¿Por qué? ¿Soy tu hijo o soy un juguete de tu capricho? Dime padre qué soy para ti. La tormenta comenzó a alejarse y Heracles quedó arrodillado, incapaz de moverse, paralizado por la culpa de haber matado a sus hijos, maldiciendo a su padre y su destino.

Culpa nórdica

La había visto en la piscina. Sus cabellos casi blancos destacaban sobre el celeste impoluto del agua. La había visto salir del baño, chorreando gotas de lujuria desde sus nórdicos pezones. La había visto hundirse en el mar, desnuda, con los ojos de mil hombres clavados en sus nalgas. Y ahora la veía de nuevo, recostada junto a él, con la cabeza sobre su pecho, y entonces pensó que tal vez nunca vería nada tan bello como el rostro de su mujer, diciéndole adiós con un velo de tristeza en los ojos. Y decidió regresar.