Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como búsqueda

42"

"Se acabó" pensó y cerró los ojos. Ni túneles, ni luces al final, ni familiares… no encontró nada en lo que creyó el otro lado. Nada. Así que esperó. Y agudizó el oído. Y se sorprendió al sentirse plenamente consciente de su cuerpo. Esto, definitivamente, nada tenía que ver con la transcendencia. Esperó un poco más. Nada. O quizás sí, un leve zumbido en algún lugar. Más intenso. Más. Y luz. Luz a raudales, entrándole a través de los párpados, luz sonora en sus oídos y olor a luz viva en sus fosas nasales. Luego voces, su pulso, una fuerte presión en el brazo, "un, dos, tres, arriba… con cuidado", y el aire. "Pues no, esta vez tampoco se acabó" y sintió nostalgia de los 42 segundos en los que todo quedó en calma.

El grial marino

Había recorrido los cinco continentes, se había bañado en las playas de países alejados de cualquier ruta comercial y siempre, siempre, persiguiendo una ola lo suficientemente grande como para ahogar sus penas por completo. Pero no la encontraba. De vez en cuando se producían maremotos que calculaba serían suficientes, pero nunca llegaba a tiempo para esperarlos en la orilla. Así que siguió recorriendo el mundo, playa a playa, en busca de una ola que le arrebatara de la realidad doliente que le inundaba, intentando adivinar los designios de vientos y mares, buscando tormentas y huracanes, como un caballero errante en busca del Santo Grial.