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Mostrando las entradas etiquetadas como tortura

Ruido de huesos

El ruído se apretaba a sus sienes y tiraba de su estómago hacia fuera. Los martillazos ya no dolían, el dolor siempre tiene un límite físico. Pero podía ver y escuchar cómo sus huesos crujían y se aplastaban con cada golpe. Hablar hubiera significado el final, posiblemente el final de  todo; por eso seguía callado. Por eso, y porque en la vida, como en las buenas películas, nunca sabes detrás de que segundo va a producirse un giro de guión.

Guantánamo

El suero entró en mis venas acompañado de una horrible sensación de calor. Notaba claramente fluir el líquido azul por mis entrañas, abriéndose paso hasta el corazón, dejándome dolorido y adormecido por igual. Poco a poco mis sentidos se fueron embotando hasta que los ruidos comenzaron a sonarme huecos y dotados de un eco pirenaico. Mis ojos luchaban por seguir abiertos, pero el líquido teñía de añil los objetos y me ponía pesas en los párpados. Cuando ya no pude mantenerlos abiertos supe que estaba en sus manos.