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Mostrando las entradas etiquetadas como Historia

Imperio

- ¡Alea iacta est! Aquellas palabras recién pronunciadas volvieron a sonar en su memoria. Estaba entrando en la historia de Roma posiblemente para siempre, pero no deseaba este desenlace. Incluso ahora, con sus partidarios humillados, con sus legiones al otro lado del Rubicón, creía que el asunto se arreglaría sin que se llegaran a cruzar las armas. Su última propuesta no podía ser más ecuánime: Pompeyo y él fuera de juego a la vez. Seguramente, el viejo Cicerón no podría volver a acusarlo de querer controlar Roma a cualquier precio. No obstante, había meditado mucho este paso y estaba dispuesto a llegar hasta el final que no era otro que conquistar todo un imperio, casi a la manera de Alejandro. Miró a su alrededor y fijó su atención en los ojos de un legionario cuyo cuerpo surcado de cicatrices dejaba constancia de sus largos años de milicia. Allí fue dónde César vió que ningún Pompeyo o Cicerón podría torcer su voluntad y se supo, por primera vez en esa campaña, vencedor.

El elefante de Aníbal

No sé dónde me han traído estos seres que caminan a dos patas. Estamos muy lejos de casa y, sin embargo, la manada humana sigue matando y sigue muriendo. No comprendo qué territorio defienden, tan lejos de sus cubiles y de sus crías. Hace frío, un frío intenso que cada mañana me encuentra entumecido por la humedad de la noche. Otros como yo han caído por el camino, pero su recuerdo se perderá para siempre. No habrá ningún elefante que sea capaz de recordar en qué lugar cayeron, ni que se sienta triste al reconocer sus huesos, porque no hay elefantes en estas tierras. A medida que pasan los días las raciones de comida son más escasas y mis fuerzas se están resintiendo, como las de ellos. Los veo caminar cansados arrastrando los trozos de árbol que utilizan para herirse. No sé dónde me han traído, pero estoy seguro que ningún otro elefante será capaz de recordarme, ni habrá alguno que se entristezca al pasar junto a mis huesos.

Realismo social

Buscó entre las novelas del estante. Estaba seguro de haberlo leído antes, no recordaba exactamente cuándo. Las baldas sobrecargadas crujían cada vez que alguno de los volúmenes las abandonaba o volvía a ser depositado en ellas. Desde los titulares de la primera página el diario gritaba al mundo el derrumbe de la Unión Soviética. Jesús seguía buscando, mirando apenas el título de cada libro. Pero pronto se vonvenció que ninguno de sus tesoros narraba la hecatombe del régimen comunista más poderoso del planeta. Así que se rindió. Mientras, en lo más profundo de una de las cajas del trastero, un viejo relato escolar sonreía de orgullo a pesar del suspenso en rojo y la nota manuscrita de Don Jesús: esto es ciencia ficción, no realismo social. [Posted with iBlogger from my iPhone]

El fin

Probablemente seamos los últimos. Vimos en la escuela el final de la Tierra y de nuestro sistema solar de origen, sabíamos que la entropía acabaría venciendo, que la gravedad desaparecería para siempre y que el Universo acabaría convertido en una sopa fría de partículas. Antes éramos miles. En los mejores tiempos del Arca todos los módulos estaban operativos y llegamos a pensar que podríamos sobrevivir vagando eternamente. Pero ya nadie tiene Fé. Las mujeres han renunciado a los hijos y los suicidios son ahora la principal causa de muerte. No queremos seguir. Y no seguiremos. Hemos puesto rumbo a la Estrella Términus en la que carbonizaremos los últimos sueños de la humanidad. [Posted with iBlogger from my iPhone]