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La lágrima

Apartó lo ojos del microscopio, se limpió el sudor de la frente con un pañuelo de papel de la caja que siempre tenía al lado de su puesto de observación. Miró de reojo hacia su derecha, al lugar en el que ella solía estar esperando para devolverle una sonrisa.
Pero ella ya no estaba. No había sobrevivido a los recortes en la subvención, por ser el eslabón más débil de la cadena, y tuvo que ser él quién le anunció la decisión. Ahora debía estar durmiendo, esperando comenzar su nuevo trabajo al otro lado del Atlántico.
De improviso, una lágrima rodó por la zona izquierda de su rostro y fue a caer en la solución salina que estaba estudiando. Sabía que la muestra estaba arruinada pero, con todo, sometió a observación el compuesto. Ante sus alucinados ojos, las moribundas criaturas microscópicas que esperaba encontrar, se habían convertido en un enjambre creciente de seres que se movían a gran velocidad en el espacio minúsculo de su visor.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Un relato hermoso. Me ha gustado mucho.
Felicidades Sayonara.
Sayonara ha dicho que…
Muchas gracias...

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