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El triángulo blanco

Aquella mañana volvió a sonar el despertador. Aquella mañana volvió a saludar el sol en la calle. Aquella mañana sus pasos volvieron a caminar sobre el sendero aprendido de la rutina.
Y, de pronto, se cruzó en su camino aquel triángulo: un pedazo de piel blanca asomando sobre el escote asimétrico de una chica que caminaba en dirección contraria.
Y, de pronto, tomó conciencia de que su vida volvía esa mañana al color blanco del invierno: se habían acabado las vacaciones.

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