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Lastradas las piernas por el peso de la fatiga, el samurai se acercó al arrollo, dejándose caer pesadamente en la orilla. Detrás, los hombres seguían luchando por el honor de sus señores, muriendo por unos cuencos de arroz que no eran suyos...

Lastradas las piernas por el peso de la fatiga, el broker se acercó al mostrador, dejándose caer pesadamente sobre una de las sillas. Detrás, los demás seguían operando para salvar el honor de sus empresas, intentando obtener unos dividendos que no serían suyos. Su mirada se posó agotada en el espejo que le mostraba la inútil batalla que se vivía a sus espaldas y, entonces, durante una décima de segundo, creyó ver reflejada la imagen de un samurai cubierto de sangre, arrodillado frente a un río que, vencido, se cortaba la coleta con su katana.

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Soñar con la Atlantida

Toda su vida había sido una espiral de sucesos que se alejaban para luego acercarse al tema central de su Universo: la Atlántida. Desde que escuchó el primer cuento sobre ella, narrado por su abuelo, supo que irremediablemente estaba atrapado por su búsqueda. Lo leyó todo, desde la descripción idealizada de Platón, hasta las versiones más disparatadas de los grupos herméticos.

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La torre corporativa

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La voz apenas le acompañó durante su breve intervención. Y le abandonó completamente cuando el consejero delegado comenzó a mostrar las auditorías de calidad externas del edificio, todas positivas, todas ensalzando la gran obra de la Kangi. Kabuto sintió como las miradas de todos los consejeros laceraban su piel y le abrumó…

La alfombra voladora

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