– El poder es la explosión de una supernova. Primero, se comprime, se encierra en si mismo, pero inmediatamente comienza a crecer, engullendo otras estrellas y cualquier planeta que se encuentre a su paso. Así es el poder. Por eso no es bueno que nadie lo ostente por demasiado tiempo. Aunque podemos plantear excepciones. En ocasiones, los proyectos ambiciosos, los proyectos que tienen gran repercursión en el futuro presentan largos períodos de maduración. Los retos a los que nos enfrentamos son enormes. Son gigantes que requieren de muchos años para poder ser vencidos. Por eso, y solo por eso, les pido que voten hoy por la modificación constitucional, en contra de limitar los mandatos.
A veces los humanos nos enfrascamos en manías incontrolables, en gestos que no somos capaces de evitar y que nos hacen vulnerables a los demás, pues nos dejan en evidencia y nos muestran débiles y hasta ridículos ante el mundo. Yo hace días que vengo sufriendo una, aunque no se trata de un movimiento físico. Ojalá fuera eso. He notado que, cada vez con mayor frecuencia, me pongo a hurgar en mi alma. Sé que suena raro, y hasta increíble, pero lo cierto es que desde que descubrí que la tengo, no puedo dejar de meter el dedo en ella y remover. Y, para colmo, lo que me produce más placer es rascar los residuos del fondo, los que están pegados a las paredes. Y cuando lo hago, el humor se me transforma y me vuelvo un ser arisco e irritable. No sé que hacer para deshacerme de esta funesta manía. Sobre todo porque el otro día, no sé en que zona rasqué, que sentí morir, y he cogido miedo. ¿No habría algún sistema para cambiar este tic por otro más sencillo como el de comerse las uñas?
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