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Epitafio

"Acuérdate de comprar un gallo para Asclepio" dijo con la media sonrisa entre los labios que tantas veces había dibujado su rostro en la plaza pública, mientras desarmaba uno a uno todos los argumentos de sus contendientes dialécticos.

Y fue sólo entonces, tras su última ironía, cuando el ingenio y la soberbia del que se llamó a sí mismo "ignorante" dejó paso al rostro de un anciano desencantado y profundamente sólo, cuando comprendió la grandeza de un hombre capaz de ser fiel a sí mismo hasta las ultimas consecuencias.

"No fue la cicuta, viejo amigo
La que acabó extinguiendo tu llama.
Fueron los hombres libres,
a los que tú, con tu sabiduría, distes alas."
Tan sólo estas cuatro líneas mal talladas sobre el frío mármol de la plaza, dejaron constancia del hombre que caminó entre sus iguales buscando más allá de las respuestas, las preguntas adecuadas.

Comentarios

Irilien ha dicho que…
Muy bueno,has resumido con sentencia e imágenes escritas la esencia de Sócrates, k he de decir me fascina por la intuición en su pensamiento, por su forma magistral de enseñar desde prismas complementarios y variados.
Ole :).
David Uclés ha dicho que…
Qué casualidad, acabo de comenzar a leer una novela titulada "Las dos muertes de Sócrates".
jlucles ha dicho que…
Vaya, pues gracias.
Sócrates es una figura que me llama especialmente la atención. Sin dejar nada escrito se ha convertido en un pilar del pensamiento contemporáneo (y mira tú por dónde, lo mismo Platón hizo mucho por esto).

Me apunto ese libro entre los que te irremediablemente tendré que sablearte :D

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