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Mejor no morir

Morir o vivir. Ese es el dilema al que muy de vez en cuando nos tenemos que enfrentar, aunque en mi profesión es casi un problema diario. Porque cada día te afeitas ante el espejo con la sensación de que esa podría ser la última vez.
Cada persona sospechosa que se aproxima supone una descarga adicional de adrenalina, y cada día se cruzan en tu camino decenas de personas sospechosas, lo que supone que durante unos segundos cada vez, tu cerebro obligue al resto del cuerpo a estar en completa situación de alerta.
Por eso, cuando alcanzo a tener vacaciones no puedo conformarme con estar tumbado en la arena, o con pasear por la montaña. Necesito esa dosis diaria de adrenalina y me someto a riesgos disparatados de manera consciente: paracaidismo, puenting, supervivencia...
Y por eso también, no alcanzo a entender cómo a la hora de la verdad, el miedo me paralizó y cómo me limité a ver las balas asesinas dando alcance a mi protegido. Absolutamente paralizado, absolutamente decidido a no morir.

Comentarios

Irilien ha dicho que…
K bueno, un saludo.
Anónimo ha dicho que…
Sólo quería daros la enhorabuena por vuestro blog. Lo suelo seguir aunque no conteste.

Un saludo.
David Uclés ha dicho que…
Gracias a ambos.

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Hurgando en el alma

A veces los humanos nos enfrascamos en manías incontrolables, en gestos que no somos capaces de evitar y que nos hacen vulnerables a los demás, pues nos dejan en evidencia y nos muestran débiles y hasta ridículos ante el mundo. Yo hace días que vengo sufriendo una, aunque no se trata de un movimiento físico. Ojalá fuera eso. He notado que, cada vez con mayor frecuencia, me pongo a hurgar en mi alma. Sé que suena raro, y hasta increíble, pero lo cierto es que desde que descubrí que la tengo, no puedo dejar de meter el dedo en ella y remover. Y, para colmo, lo que me produce más placer es rascar los residuos del fondo, los que están pegados a las paredes. Y cuando lo hago, el humor se me transforma y me vuelvo un ser arisco e irritable. No sé que hacer para deshacerme de esta funesta manía. Sobre todo porque el otro día, no sé en que zona rasqué, que sentí morir, y he cogido miedo. ¿No habría algún sistema para cambiar este tic por otro más sencillo como el de comerse las uñas?

Dos puntos

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El oasis maldito

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