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Cita a las tres

Son las dos y media. En treinta minutos mi vida podría dar un giro. Me miro al espejo y mis 24 años rebosan seguridad y atractivo: no puedo fracasar.
Por el camino me asaltan las dudas, ¿y si no estoy a la altura? ¿Y si no soy lo que ella espera? Apenas hemos cruzado unos cuantos correos electrónicos y en ellos no he podido lucirme; soy más convincente de palabra que por escrito.

Me mira desde detrás de la mesa. Sus ojos asoman por encima de la montura de las gafas y la mueca de su boca, entre sonriente y formal me intimida. Respondo con la mejor de mis sonrisas ensayadas y ella me pide que tome asiento mientras revisa los resultados de mi psicotécnico.

– Ya veo. Experiencia, no tiene, ¿verdad?

Comentarios

Irilien ha dicho que…
Jejeje es uno de esos relatos k cambia conforme avanzas, y k desde el comienzo empieza un derrotero desde el punto de vista d el lector hasta el desenlace real. Aunk este dirigido por ti como escritor me recuerda la cita : la belleza del paisaje depende de los ojos k lo miran. Este estilo es muy ameno, me gustan las sorpresas, kizá por eso me gustó el relato anterior, asi k aconsejo a Alma desde aki k no espere nada y asi será más feliz.Por cierto, k bonito nombre Alma.Un saludo.
David Uclés ha dicho que…
Se me ocurrió sobre la marcha. No quería poner nombres, pero pensé que ese nombre le iba al pelo, y se lo puse. Por cierto, he estado curioseando por tu interesante blog del que seguro terminaré enganchado (a este paso no me va a quedar tiempo para escribir). Y a mi también me gusta JRJ, porque era capaz de escribir con una ternura infinita.
Irilien ha dicho que…
:)Ahá.te gusta JRJ, como no podía ser de otra manera dada tu sensibilidad para escribir:D.
Espero descubrir gratamente en tus relatos de cuánta ternura más eres capaz, será INMARCESIBLE?jejeje.
Anónimo ha dicho que…
Relato muy original y que me encanta.
Un abrazo, Sayonara

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