Dos semanas comprando regalos, decenas de llamadas a los amigos de la infancia, 400 kilómetros y cuatro horas y media de viaje. Todo por volver al hogar por Navidad.
Todo por volver a probar los calamares rellenos de mi madre una Noche Buena más.
Todo por volver a probar los calamares rellenos de mi madre una Noche Buena más.
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