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La mujer de al lado

Miró a su izquierda. Lo primero que le llamó la atención fue la nariz rotunda, aunque armoniosa. Y, luego, el contraste de la blanquísima camisa con el tono tostado de su piel.
Poco a poco, las conferencias fueron haciéndose más aburridas y, a modo de compensación, su atención terminó por centrarse completamente en ella: en su perfume, en sus ojos, en las curvas perfectas remarcadas por el vaquero.
Quiso entonces oir su voz. Imaginó mil formas de comenzar una conversación. Pero, finalmente, su timidez casi patológica le condujo a conformarse con imaginarla. Sería acorde con el resto de su ser. Sería una voz inteligente y sensual, una voz que acariciase con las palabras.
Y él se dejaría acariciar.

Comentarios

Perdon... esas cosas las escribes tu?... no te conozco supe de tu existencia porq visite el blog de una amiga, escribes tu? q escribes? y porq tantas restricciones para q uno te publiq un comentario? si no kieres q te ablen no tengas un blog y ya
David Uclés ha dicho que…
No hay restricciones, el problema son los mensajes automáticos de publicidad. La ñunica restricción es la verificción de palabra.
David Uclés ha dicho que…
Como ye te he comentado, la tengo activada porque de otra forma me aparece spam en los comentarios.