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Olor a oscuridad

La casa huele a oscuridad de años. Nada más abrir la puerta comienzo a vislumbrar la tristeza que se encierra entre estas cuatro paredes. A medida que libero las ventanas el aire fresco y la luz van desalojando los aromas rancios y me doy cuenta de que apenas quedan muebles.
Entonces comprendo que sus últimos años han sido un lento viaje a la locura, adobado con la venta de sus viejos muebles. Y todo para mantener en secreto la vergüenza de su mal vivir.
El polvo se acumula en las paredes de las habitaciones cerradas, algunas por más de una década, y comienzo a pensar en las posibilidades inmobiliarias que ofrece un piso así. Pero, de inmediato, me arrepiento de un pensamiento tan poco apropiado al luto. Llego por fin al que fue su dormitorio y observo su último refugio. En una esquina, sobre lo que fue una mesita de noche, se acumulan estampillas de santos y restos de velas. Aunque, entre los santos, veo la foto de mi primera comunión y entonces no puedo dejar de sentir una enorme tristeza al recordarla tal como era cuando yo fui niño.

Comentarios

Irilien ha dicho que…
Me es familiar esa ternura y tristeza, añoranza de ciertas vivencias infantiles, bajo la luz de las cuales otras consideraciones pasan a un segundo plano, rascamos un poco y caen como piel muerta, y la herencia del alma brota. Esto me recuerda un poema de JRJ..."¿Dónde está la palabra, corazón, que embellezca de amor al mundo feo? que le dé para siempre y sólo ya, fortaleza de niño y defensa de rosa...
Un saludo.
Si Puedo ha dicho que…
Seguro que me tachais de troll pero... holor?????