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La agenda

Había sido sábado por la noche y su agenda marcaba follar. Poco importaba que Vero le hubiera dejado. Durante años, el ritmo de su vida era el que señalaba la agenda semanal. Y le había ido bien, excepto por lo de Vero. Salió de caza como antaño, siendo muy permisivo con los requerimientos previos, aunque al final tuvo que recurrir al pago para disfrutar de un rápido alivio manual en el servicio del pub.
La noche del sábado había pasado, y había cumplido la programación. El domingo tocaba fútbol con los amigos, paella en casa de los padres y tarde organizando la agenda de la siguiente semana. Entonces buscaría un hueco entre el miércoles y el jueves para olvidar a Verónica.

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