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Silencio o disparo

Noticiassin.com

La pistola llenó el estruendo de silencio. Luego vinieron el griterío y las huídas enloquecidas. Afortunadamente nadie quiso hacerse el héroe y el desalojo del local fue muy rápido, a pesar del desorden provocado por el pánico. Calculó que nadie habría salido herido, a lo sumo alguna contusión o un tobillo torcido por los empujones; nada grave.
Sorbió nuevamente la sopa que ya comenzaba a estar algo más fría de lo que a él le gustaba y lamentó no haber esperado a tener servido el segundo plato. Pero es que a él le gustaba comer en silencio, y aquel restaurante era un auténtico manicomio en el que era imposible disfrutar de la sopa juliana con tranquilidad.
Desde el final de la calle comenzó a acercarse una sirena. Seguramente en apenas unos segundos la policía entraría en el local. Deseó que antes de hacerlo apagasen la sirena: no quería volver a disparar.

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