Ir al contenido principal

Sígame en Twitter

El hombre lo dijo con ansiedad, se le notaba en la cara que para él esta petición era importante. Desde que esta red social se pusiera de moda a comienzos de la década de 2010 el número de sus registrados no había parado de crecer. Mientras que otras muchas fueron cayendo, Twitter supo reinventarse cada poco años, modificando lo suficiente su forma como para que los cambios parecieran enormes sin apenas variar su esencia.
A medida que crecían su fama y número de usuarios, comenzaron también a aparecer nuevas patologías relacionadas con ella o, en realidad, viejas patologías con nuevas manifestaciones. Este hombre era un pobre enfermo, un paria que apenas tenía 200 seguidores, una cifra asombrosamente ridícula. Una cifra de marginado social.
– No se empeñe, @Juan, yo soy su psicólogo y sólo podemos hablarnos a través de Skype. Cualquier otro tipo de contacto sería considerado como mala praxis. Además, de lo que se trata es de que usted logre encontrar la forma de entablar contacto con los demás. Debemos centrarnos en desbloquear los mecanismos que le impiden a usted ser realmente social.
Es posible que me entendiera, su imagen salió de cuadro unas décimas de segundo que se me hicieron eternas y luego me miró de nuevo a través de su webcam con unos ojos tristes y profundos. "Pues al menos, agrégueme a su FaceBook", me dijo.

Comentarios

David Uclés ha dicho que…
Vale, ya lo sé. Esta tiene más de 15 líneas. ¿Me ayuda alguien a resumirla?

Entradas populares de este blog

Un error de cálculo

No quedaba nadie a quién informar de su descubrimiento, tampoco había nadie que quisiera escucharlo. Todos habían vuelto a casa para celebrar con los suyos que la humanidad había escapado por los pelos de una extinción masiva. Los cálculos previos realizados por la IA especializada de la NASA habían sido corroborados por los hechos por la europea y por la japonesa. El meteorito no chocaría contra la Tierra. Pasaría muy cerca, eso sí, generando algunos fenómenos extremos en el clima y en las mareas. Unas consecuencias en cierto modo terribles, pero nada comparado con la desaparición de la especie humana. Imagen creada con GPT Nadie se había molestado en revisar aquellos cálculos. Simplemente se los creyeron. Pedro Atacama, ingeniero especializado en trayectorias orbitales, un inmigrante de segunda generación que había logrado sobresalir gracias a su facilidad para las matemáticas, era la única persona en el planeta consciente de lo cerca que estaba el final de todo. Él había participado...

Vaya mierda de noche

Vaya mierda de noche que he pasado. Podría haber contado las vueltas que han dado las aspas del ventilador del techo a poco que me hubiera esforzado. Eso si no hubiera pasado las horas repasando los números una y otra vez. En los costes no me he equivocado, estoy seguro. Serán más o menos los que he calculado. Pero el problema son los ingresos, los putos ingresos. Vete tú a saber si mis estimaciones son realmente objetivas o solo son el reflejo de mis deseos, como tantas veces les he dicho a los clientes en el banco.  Imagen creada con Copilot Tal vez tendría que haberme quedado donde estaba, de ocho a tres, con mi mes de vacaciones pagadas y un horizonte profesional razonablemente estable de aquí a la jubilación. Es lo que les hubiera gustado a mis padres. Y a mis hijos. Dicen que estoy loco, que ya no soy un niño, que debería estar pensando en la jubilación y no en aventuras empresariales disparatadas. Qué cómo se me ocurre a mis 58 años. Lola incluso me acusa de no querer dedica...

El oasis maldito

Durante siglos, los tuaregs han contado la historia del oasis maldito. Con pequeñas diferencias, a lo largo de generaciones han narrado que existe un oasis que cada cien años, o cada 50, o cada 25, emerge desde debajo de las arenas. O viaja sobre las dunas móviles, empujado por el viento. O, simplemente, se materializa. También hay variaciones con los protagonistas. A veces son caravaneros, cada vez menos; otras, un jinete perdido en medio de una tormenta o, últimamente, algún piloto del París-Dakar extraviado. Solo se mantiene sin variación la consecuencia de entrar en su dominio. Una vez que has probado su agua, estás perdido. Si bebes y te marchas, acabarás muriendo de sed en el desierto, porque fuera del oasis la deshidratación se acelera y ninguna otra cosa que puedas beber te saciará. Pero si bebes y, además, pernoctas, entonces te quedarás para siempre, atrapado en el tiempo, condenado a una eternidad de soledad con el único alivio de poder calmar la sed.   Foto: @DUA Es una...