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La sorpresa macabra

Baja del coche. Se acerca al borde de la carretera y salta el quitamiedos. No corre, aunque cree que su vida depende de la prisa que se de. Hace un par de horas estaba aún contemplando su reloj, pendiente de la hora de salida, pensando en el fin de semana. Sin embargo, unos segundos antes de salir, cuando ya estaba el ordenador apagado sonó el teléfono. La voz amenazante le dijo lo que tenía que hacer si no quería morir. Nada más colgar una bala atravesó el cristal de su ventana y fue a incrustarse en el retrato de su novia. En el trayecto ha ido pensando cómo se ha podido meterse en este problema, o quién le está haciendo esto. Está asustado, tanto que no ha sido capaz de huir, de salirse de la autovía y desaparecer. Ahí está, caminando en dirección sur apretando el paso para cumplir el horario. acercándose a la casa. En la puerta tiene el corazón en un puño: el picaporte se mueve sin problemas y la hoja se mueve dando paso a la oscuridad. En ese instante, se cree muerto. ¡Felicidades! Grita un coro de voces conocidas y entonces recuerda sus cuarenta años. Un alivio de muerte.

Comentarios

Edurne :) ha dicho que…
Me gusta tu blog, he llegado aqui a través de 20Minutos... me ha enganchado la historia

Un saludo
Anónimo ha dicho que…
Me recuerda a la película The Game.
Buen relato.
Un saludo.

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