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42"

"Se acabó" pensó y cerró los ojos. Ni túneles, ni luces al final, ni familiares… no encontró nada en lo que creyó el otro lado. Nada.

Así que esperó. Y agudizó el oído. Y se sorprendió al sentirse plenamente consciente de su cuerpo. Esto, definitivamente, nada tenía que ver con la transcendencia.

Esperó un poco más. Nada. O quizás sí, un leve zumbido en algún lugar. Más intenso. Más.

Y luz. Luz a raudales, entrándole a través de los párpados, luz sonora en sus oídos y olor a luz viva en sus fosas nasales. Luego voces, su pulso, una fuerte presión en el brazo, "un, dos, tres, arriba… con cuidado", y el aire.

"Pues no, esta vez tampoco se acabó" y sintió nostalgia de los 42 segundos en los que todo quedó en calma.

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