Muchas veces he soñado con tu regreso. Casi siempre por sorpresa, y casi siempre lo dejaba todo y te aceptaba de nuevo; el primer amor lo es para siempre, dice la canción. Pero ahora no estoy soñando, o al menos eso creo. Has vuelto, y me dices que no me has olvidado, que la vida te ha enseñado que al final lo importante son los sentimientos verdaderos... Y que yo soy lo único auténtico que hay en el baúl de tus recuerdos.
Te miro y me sigues pareciendo bella, muy bella.
Pero el tiempo ha pasado y en mis sueños tú y yo tenemos 20 años menos. El del sueño no se corresponde con el reflejo de mi espejo. Ya no soy ese. Y este ya ha dejado de esperarte.
Vaya mierda de noche que he pasado. Podría haber contado las vueltas que han dado las aspas del ventilador del techo a poco que me hubiera esforzado. Eso si no hubiera pasado las horas repasando los números una y otra vez. En los costes no me he equivocado, estoy seguro. Serán más o menos los que he calculado. Pero el problema son los ingresos, los putos ingresos. Vete tú a saber si mis estimaciones son realmente objetivas o solo son el reflejo de mis deseos, como tantas veces les he dicho a los clientes en el banco. Imagen creada con Copilot Tal vez tendría que haberme quedado donde estaba, de ocho a tres, con mi mes de vacaciones pagadas y un horizonte profesional razonablemente estable de aquí a la jubilación. Es lo que les hubiera gustado a mis padres. Y a mis hijos. Dicen que estoy loco, que ya no soy un niño, que debería estar pensando en la jubilación y no en aventuras empresariales disparatadas. Qué cómo se me ocurre a mis 58 años. Lola incluso me acusa de no querer dedica...
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