Baja del coche. Se acerca al borde de la carretera y salta el quitamiedos. No corre, aunque cree que su vida depende de la prisa que se de.
Hace un par de horas estaba aún contemplando su reloj, pendiente de la hora de salida, pensando en el fin de semana. Sin embargo, unos segundos antes de salir, cuando ya estaba el ordenador apagado sonó el teléfono. La voz amenazante le dijo lo que tenía que hacer si no quería morir. Nada más colgar una bala atravesó el cristal de su ventana y fue a incrustarse en el retrato de su novia.
En el trayecto ha ido pensando cómo se ha podido meterse en este problema, o quién le está haciendo esto. Está asustado, tanto que no ha sido capaz de huir, de salirse de la autovía y desaparecer.
Ahí está, caminando en dirección sur apretando el paso para cumplir el horario. acercándose a la casa. En la puerta tiene el corazón en un puño: el picaporte se mueve sin problemas y la hoja se mueve dando paso a la oscuridad. En ese instante, se cree muerto.
¡Felicidades! Grita un coro de voces conocidas y entonces recuerda sus cuarenta años. Un alivio de muerte.
No quedaba nadie a quién informar de su descubrimiento, tampoco había nadie que quisiera escucharlo. Todos habían vuelto a casa para celebrar con los suyos que la humanidad había escapado por los pelos de una extinción masiva. Los cálculos previos realizados por la IA especializada de la NASA habían sido corroborados por los hechos por la europea y por la japonesa. El meteorito no chocaría contra la Tierra. Pasaría muy cerca, eso sí, generando algunos fenómenos extremos en el clima y en las mareas. Unas consecuencias en cierto modo terribles, pero nada comparado con la desaparición de la especie humana. Imagen creada con GPT Nadie se había molestado en revisar aquellos cálculos. Simplemente se los creyeron. Pedro Atacama, ingeniero especializado en trayectorias orbitales, un inmigrante de segunda generación que había logrado sobresalir gracias a su facilidad para las matemáticas, era la única persona en el planeta consciente de lo cerca que estaba el final de todo. Él había participado...
Comentarios
Un saludo
Buen relato.
Un saludo.