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Todo a un euro

Aquellos ojos rasgados le atraparon la primera vez. Por ellos estuvo acudiendo a la tienda a comprar cosas inútiles entre una y dos veces por semana. Por ellos se apuntó a una academia de chino para poder decirle algunas palabras en su propio idioma. Por ella comenzó a leer libros de maestros orientales, y comenzó a hablar como Paulo Coelho. Por ella imaginó abandonar su vida, su trabajo y su familia. Por ella lloró cuando cerraron la tienda. Con ella se le fue el valor y cuando le preguntaron por sus lágrimas solo pudo responder: "¡cómo no será esta crisis que hasta los chinos acaban quebrando!"

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