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Nadie ha hecho por la muerte tanto como yo

– He matado a miles. He creado armas atroces, pensadas para sembrar el pánico. He contribuido al estallido de revoluciones, a la caída por igual de democracias y dictadores... Nadie ha hecho en este siglo por la muerte tanto como yo. ¿Por qué entonces me buscas con tanta insistencia? – Me da igual quién hayas sido y la de almas que me hayas servido. Sólo sé que tu tiempo se ha terminado...

Sobrecapacitado

– Su currículum es impresionante... – Gracias... Pero.... – ¿Por qué supone que habrá un pero? – Si ha leído mi CV sabrá que me he dedicado a esto. Sé cómo se dan las malas noticias. – Es que... Está sobrecapacitado para este trabajo.  – ¿Significa eso que cree que haré peor el trabajo? Si estoy sobrecapacitado hacerlo de forma excelente no sería un problema... – Ya, pero su edad... – 45 años. Me quedan 20 o más de vida profesional, tengo experiencia, mucha experiencia y ustedes lo ponían como requisito. – Es muy posible que sus compañeros se sintieran intimidados. Compréndalo. – ¿Y si en lugar de intimidados se sintieran inspirados? ¿Lo ha pensado? Mejoraría el funcionamiento de todo el departamento. – No creo que usted se sintiera a gusto. – Le garantizo que sí. Después de cinco años parado, cualquier trabajo me haría feliz. Incluso ser re ponedor. – Lo siento, pero usted no es lo que buscamos. – Bueno, no insistiré. Pero déjeme decirle que hace 10 años yo era exactamente como ...

Tonalidades rojas

Otra vez caí al suelo llena de sangre. Pero no era mía, sino de otra. Yo fui la primera, pero detrás vinieron muchas más. Y ella terminó cayendo, dejando manchas de sangre salpicada a su alrededor. Vi la luz hace mucho más tiempo de lo que cualquiera puede recordar. Las presiones previas a mi nueva vida fueron fabulosas. Y, durante una parte importante de mi existencia, cada año lo iba viendo todo desde más alto. Hasta que me independicé; abandoné la seguridad de la gran masa de la que yo había sido una parte indistinguible. Así conocí el mar, que terminó de darme forma, a costa de perder una parte importante de mi yo en el camino. Cuando salí del mar seguía siendo la misma, aunque no me parecía en nada a mí. Y no pasó mucho tiempo hasta que una mano humana, el primer humano con el que me crucé, me recogiera y me trajera hasta aquí, donde otros hombres me arrojan una y otra vez. Y, poco a poco, a base de golpes, he ido cambiado mi original color gris por otro plagado de tonalidade...

El reflejo equivocado

microcuentosyotrashistorias.blogspot.com Miraba la cara del espejo entre extrañado y divertido. No reconocía esas arrugas alrededor de la boca y los ojos. Tampoco le sonaban las enormes bolsas bajo los ojos, ni la desproporcionada nariz. Sólo le eran ligeramente familiar el brillo de los ojos, que parecían oasis de juventud olvidados en medio de aquella cara y la sonrisa pícara que se dibujó en su rostro cuando pensó: ese reflejo está equivocado.

Consumidos

Comencé lamiendo sus blancos pies. Rápidamente subí por sus muslos y abrasé el bello de su pubis con mi lengua ardiente. Ella se retorcía con cada contacto y gritaba, cada vez de forma más ruidosa. A pesar de sus convulsiones, continue hacia sus pechos y los deshice entre mis dedos de fuego. Entonces dejó de moverse. Y, cuando ya no quedaban más que cenizas de ella, yo me extinguí.

Amor por accidente

Él y ella se conocieron gracias al destino. El él de ella y la ella de él crearon un nuevo binomio, buscaron una excusa al uso y cogieron un avión rumbo al paraíso. Pero el destino quiso que el avión cayese sobre el profundo océano. El destino quiso que se conocieron en los pasillos del aeropuerto, rondando por las instalaciones rogando información a cualquiera que tuviera una placa de identificación colgada del cuello, y recibiendo juntos la peor noticia, y comprendiendo a la vez la traición. Luego descubrieron que vivían relativamente cerca el uno del otro. Y  que no habían tenido hijos por la insistencia de sus parejas.  O  que ambos habían heredado sendos perros que acudían al mismo veterinario. Ellos fueron la excusa para una primera cita, que se hizo costumbre: el paseo del domingo por la mañana para comprar la prensa y el desayuno en el kiosco de los churro, justo a la salida del parque. Puede que fuera la soledad y no el destino la que les empujó a vivir juntos, p...

Ya no creo en los espías

La gente sigue creyendo que la infancia se abandona definitivamente el día que dejas de creer en las hadas, o esa oscura Navidad en la que te das cuenta de que los reyes no son los reyes, o cuando descubres que el ratoncito Pérez tiene dos patas en lugar de cuatro. Sin embargo, para los niños de mi generación (no se si para las niñas) ese momento sobreviene cuando te da cuenta de que 007 es un "pringao". ¿Cómo se puede ser tan idiota de ir diciéndole a todo el mundo tu nombre verdadero? "Mi nombre es Bond, James Bond". ¡Menudo agente secreto! O ¿Cómo es posible que nadie le haya envenenado aún el martini agitado, no revuelto? Pero lo más increíble es la imposibilidad metafísica de acostarse con tanta mujer sin conocérsele preocupación alguna por las enfermedades venéreas, ¿acaso no ha oído hablar de SIDA? Así, un día, delante de la tele o en el cine, te das cuenta de pronto que la aventura continua, las mujeres que se mueren por él y la última tecnología no son ...