Ir al contenido principal

Entradas

El fin

Probablemente seamos los últimos. Vimos en la escuela el final de la Tierra y de nuestro sistema solar de origen, sabíamos que la entropía acabaría venciendo, que la gravedad desaparecería para siempre y que el Universo acabaría convertido en una sopa fría de partículas. Antes éramos miles. En los mejores tiempos del Arca todos los módulos estaban operativos y llegamos a pensar que podríamos sobrevivir vagando eternamente. Pero ya nadie tiene Fé. Las mujeres han renunciado a los hijos y los suicidios son ahora la principal causa de muerte. No queremos seguir. Y no seguiremos. Hemos puesto rumbo a la Estrella Términus en la que carbonizaremos los últimos sueños de la humanidad. [Posted with iBlogger from my iPhone]

La última humillación

Nunca pensó que llegaría este extremo. Pero la espiral de degradación personal que comenzó con el consabido "Pelaez, no se lo tome a mal, pero está despedido", le hacía ahora descender un nuevo peldaño. Con un gorro de Papá Noel y una diadema de reno rescatada de la basura, convencido de que a mayor humillación. mayor limosna, comenzó un nuevo día de trabajo. [Posted with iBlogger from my iPhone]

Tengo que escribir algo

Tengo que escribir algo, se dijo. La virginal imagen de la pantalla en blanco esperaba inocente la primera palabra. Pero sus pensamientos se encontraban a eones de distancia de su voluntad. Pensó, como otras veces, en una palabra poderosa, en un título del que tirar, dejando a las palabras fluir desde la punta de sus dedis. Intentó en vano imaginar un personaje que fuera capaz de generar un relato. El cursor parpadeante sobre los mismos píxeles se aburría infinitamente. Venga, que sólo son 15 líneas, se animó. El silencio que le devolvió el teclado le hizo darse cuenta de que la aventura de los cuentos llegaba a su fin. [Posted with iBlogger from my iPhone]

La nostalgia es el infierno

Fue justo cuando el cantautor se acomodó en el borde del escenario y empezó los acordes de una canción de su primer disco. En ese momento José abandonó la calidez del público y se trasladó muy, muy lejos de allí. A un lugar indeterminado y frío. Y frente a él apareció ese joven con la cabeza llena de pájaros y la certeza de saberse incombustible, inasequible, invencible. Sus ojos reflejaron los de aquél y comprendió que sólo los distinguía la luz que ya jamás se asomaría a los suyos. El tiempo, las derrotas y la desesperanza se agarraron a sus entrañas sin compasión alguna. Al terminar la canción, entre aplausos, ella lo vio llorar, con la mirada dirigida a un punto muy profundo de su propio interior y recordó también a aquel joven. Y comprendió todo lo que habían perdido.

Vivir un día más

Lo decía como una cantinela diaria, como un mantra con el que comenzar o terminar el día: "hay que pasar el día para llegar a mañana". Los amigos y sus compañeros de trabajo nunca pensaron demasiado en ello. Era demasiado alegre y optimista como para pensar que vivía de prestado. Hoy todos lo entendemos y algunos hemos adoptado esa máxima como parte de nuestra propia existencia. [Posted with iBlogger from my iPhone]

Barriendo hacia dentro

Lola sufría unas jaquecas demoledoras. El dolor era tan agudo que la dejaba prácticamente inerme. En esas ocasiones cerraba las persianas de su habitación y se refugiaba en la profundidad silenciosa de sus sábanas. Dejaba de ser persona; enrollados los brazos alrededor de las rodillas, en posición fetal, rogaba a su improbable Dios para que el sueño ahogara las punzadas de dolor. Los médicos no eran capaces de sanarla. La mayor parte de los que consultó concluyeron que debía acostumbrarse a vivir con él para el resto de su vida. La otra Lola, la abuela a la que honraba con su nombre, una viuda joven de la postguerra, fue la que le ofreció el diagnóstico más certero: "niña, lo que a ti te pasa es que lo barres todo padentro". [Posted with iBlogger from my iPhone]

La última frontera

Durante milenios hemos vagado por el espacio. No sabemos si en la Tierra sigue habiendo humanos, o si siguen siendo como nosotros. A lo largo de todo este tiempo se han sucedido más de 10.000 generaciones, la nave ha sido reparada centenares de veces y en algunas contadas ocasiones hemos dado lugar a colonias humanas en lejanos mundos. No teníamos prisa, puesto que nuestro viaje debiera haber sido eterno. Sin embargo, hoy vamos a vivir lo más importante que jamás le haya sucedido a ninguna otra tripulación. El vacío cada vez más oscuro y frío en el que nos movemos se acaba. Las mediciones no fallan. Estamos a punto de traspasar los límites del Universo y no hay forma de saber si más allá hay algo más: tal vez un Dios, tal vez la vigilia de un durmiente, tal vez las pesadillas de los primeros navegantes del mar terrestre.