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Mostrando entradas de septiembre, 2014

Buscando trabajo

— Dice aquí que ha sido ángel custodio. Imagino que quiere decir escolta, ¿no es cierto?— Sí, pero eso fue hace mucho tiempo. Casi una eternidad. — Ya veo. ¿Y por qué lo dejó? ¿Por lo de ETA? — Lo dejé mucho antes, digamos que por desavenencias con mi jefe. Luego quise montar mi propio negocio, pero él me llevaba ventaja y sabía utilizar el marketing como nadie. Prácticamente tiene un monopolio, aunque usa diferentes marcas para llegar a más segmentos. — Interesante, ¿así que también ha sido emprendedor? Esto es algo que ahora se valora mucho, sobre todo por los políticos. No le extrañe que le pidan hacerse una foto con usted si alguno se entera. — Ya, bueno. Pero lo que yo busco es trabajo, no fotografiarme. Tengo amplísimos conocimientos en multitud de temas: armas físicas y biológicas, lenguas semíticas, psicología... — ¿Qué no tiene títulos para certificarlo? ¿Ni siquiera uno de CEAC? Le advierto que sin ellos es como si no tuviera nada. De todas formas, como usted sabe, ahora hay muy …

Follamos

Follamos. El deseo, la desesperación y la urgencia nos impidieron hacer el amor. Los besos rozaban el mordisco y las caricias se quedaban atrancadas en pellizcos de carne, como si temiéramos que el otro pudiera salir corriendo en cualquier momento. La vendedora tal vez pensó que era buena idea que viésemos la casa a la vez, tal vez creyó que así nos decidiríamos antes o que las pujas serían mayores. Seguramente no se le ocurrió que la solitaria silla de la cocina terminaría convirtiéndose en el improvisado soporte de nuestra pasión. Follamos. Y luego, agotados por el deseo, la desesperación y la urgencia, cada uno se volvió a perder en su vida. Por eso no compré la casa.