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La pelota pinchada

Javi le comunicó a su padre, en un lenguaje mitad chino, mitad español, que quería jugar con la pelota pinchada. "Me estoy volviendo duro de oído", pensó el padreque no fue capaz de entenderlo. A la tercera repetición, cuando Javi ya estaba perdiendo la escasa paciencia de sus tres años, entendió lo que quería decir. Así que fue al cajón de los juguetes y sacó de él una pelota pequeña, decorada con los dibujos de Los Lunis. Sin embargo, el niño, parecía no querer jugar. "La pelota pinchada, la pelota pinchada", repetía como un salmo. Así que el padre hizo lo que hubiera hecho cualquier otro padre: pinchó la pelota. Entonces Javi rompió a llorar, desolado ante el destrozo cometido contra uno de sus juguetes favoritos. El padre no entendía nada, hasta que el niño sacó del cajón una pelota naranja, de las usadas para rehabilitación que, efectivamente, tenía apariencia de estar desinflada. Ese día el padre comprendió cuan lejos estaba de su hijo, y Javi aprendió que su ...

El extraño caso de la berenjena extraviada

– Es muy pequeña, y estará asustada. Señor agente, ¡tiene que encontrarla! El guardia de seguridad se rascó la cabeza, más sorprendido que extrañado y, tras unos segundos de reflexión, decidió no hacer caso a aquel individuo que, seguramente, se había saltado alguna de las dosis requeridas por su medicación. Le prometió al lloroso individuo que la buscaría por todo el establecimiento, que no se preocupara. Y siguió con su ronda por el hipermercado. Ya pensaba que todo había sido una anécdota más cuando recibió una llamada por el walky. Había un tipo en Información montando un espectáculo para que llamaran por megafonía a una berenjena desaparecida. En esta ocasión meditó que el vaso de la paciencia había sido rebosado y echó del establecimiento al tipejo que, llorando desesperado, no paraba de llamar a su berenjena. Aquella noche, después del cierre, escucharon un llanto amargo proveniente de uno de los contenedores de basura. Ordenaron al guardia que se metiera dentro y rebuscara entr...

El pobre Tobías

Tobías siempre se había tenido por un ser desgraciado. Más concretamente, por el hombre más desgraciado del mundo. Sin embargo, lo que nunca podía haber sospechado es que su mala suerte llegara tan lejos y de forma tan repentina. Había calculado que ella le diría que no, que no se casaría con él. Casi que lo daba por hecho. Pero Alicia, contra pronóstico, respondió que si. Por primera vez en su vida no podía creer en su suerte. Así que tuvo que preguntarle el porqué. Y, entonces, ella se lo dijo: "tengo cáncer, me quedan apenas tres meses, y no quiero pasar un día más sola en este mundo". El pobre Tobías la quiso lo mejor que supo hasta el final y, mientras su mano perdía el último hálito de fuerza, pensó que en el fondo no era tan desgraciado como había pensado.

Para mejor ocasión

Miraba la pantalla del ordenador, fijamente, con el dedo apoyado en el botón izquierdo del ratón y el puntero sobre el icono de enviar. Una decisión sencilla: callar otra vez o gritar a toda la oficina a través de ese correo la verdad. La verdad de su triste existencia, de sus miedos, de sus odios, de sus recelos, de sus filias y de sus reproches. Una vez más, como cada último viernes de mes, después de ampliar la lista de agravios, se planteaba la misma decisión. Y cada vez, como ésta, lo dejaba para mejor ocasión.

Espacio

[...] 12:03:2072 // > Por fin llegaron las provisiones y la última pieza del panel solar. ¡Y gente! Svenson sugirió que pronto tendré compañía. > Se acaban de ir y ya hay confirmación. Viene un "tovarich". Se quedará 6 meses investigando. Algo es algo. 23:05:2072// > Llegó el "tovarich". Se llama Nicolai Livanov. Y apenas habla mi idioma. Esto va a ser una fiesta… ejem. > Vale. La Federación Soviética es grande. ¡Trae Vodka! Se acaba de convertir en mi mejor amigo. [...] 06:04:2073// > Llevamos meses sin contacto con la Tierra. Las reservas escasean. Livanov está nerviso. 23:05:2073// > He descubierto a Nicolai junto a los controles de soporte vital. No me fio de él. > ¡Qué mierda pasa con la Tierra! Se han olvidado de nosotros los muy cabrones. No sé que hacer. 02:07:2073// > No hay comida. No hay salida. Livanov no habla, no responde. Está perdido. 05:07:2073// > Se acabó. Voy a desconectar esta carcel. Lo siento, Nicolai. Te querré siem...

El amante indiscreto

Helena quería a su marido, lo amaba profundamente. Lo había elegido como padre de sus hijos y no se imaginaba el futuro sin él. Pero, al mismo tiempo, no podía evitar sentir una enorme atracción por Álvaro. Era el contrapunto que su imaginación necesitaba: siempre ardiente, siempre solícito con ella, impredecible a veces. Sexo divertido y sin complicaciones, se decía para sí. Pero Álvaro, además, era un conquistador irredento al que le gustaba hacer ostentación de sus presas. Y, a pesar de las advertencias de Helena sobre las consecuencias, Álvaro se empeñaba en cometer pequeños errores totalmente conscientes. Una vez olvidaba la cartera en casa de Helena, otra la telefoneaba cuando sabía que estaba con el marido y en los hoteles se empeñaba en dar el nombre verdadero de ella. Helena odiaba ese peligroso juego, aunque reconocía que era un acicate más para su excitación. Todo fue bien hasta que un día, de improviso, Álvaro le pidió que eligiera entre él y su marido. Era un ultimátum. He...

Un paso en las tinieblas

La oferta es atractiva, para qué negarlo. Pero me dan un poco de miedo las contrapartidas y, desde luego, no se si me puedo fiar del todo. La otra parte no tiene muy buena fama. Ya sé que otros muchos antes que yo se han encontrado en esta tesitura, y que algunos aceptaron el trato. Y ese es el problema, que sabiendo cómo acabaron... Me cuesta creer que no haya gato encerrado. Si, también asumo que es posible que haya habido mucha mala prensa y que la opinión pública haya ido intoxicada. Por eso me encuentro ahora considerando seriamente la propuesta. Lo que más me gusta es lo de la juventud eterna, pero lo de firmar con sangre me da repelús. Y, en el fondo, me da miedo pensar que voy a dar un paso en las tinieblas y a mi siempre me ha producido pánico la oscuridad.