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Mostrando entradas de diciembre, 2016

Diógenes

La soledad y los negros pensamientos fueron royendo las cortinas del salón. Las montañas de basura se acomodaron a los espacios que dejaba de usar. Poco a poco, la casa se convirtió en una excusa más para huir, aunque nunca encontrara el momento. Pero la esperanza de esa escapada le servía para acallar los remordimientos por su propio abandono.

Apnea

Cada vez que el trabajo y la tensión amenazaban con ahogarle, cuando se sentía traicionado, cuando la vida se volvía una tarea insoportable, volvía a la piscina. El encargado se olvidaba la llave en su mano a cambio de unos pocos euros. Y podía bañarse solo;, en el agua y en la oscuridad de la enorme sala. Inhalaba una bocanada de aire, cerraba los ojos y se hundía sujeto a la escalera.
Nunca desaparecían la tensión, la tristeza por la traición, o el trabajo de vivir. Pero, dentro del agua, sin aire, llevando su capacidad de resistencia al límite, se sentía morir. Y cuando, a punto de perder el conocimiento, levantaba la cabeza y volvía respirar era, en cierta forma, como volver a nacer.
Y aquel hombre nuevo que salía de la piscina dejaba ahogados en la oscuridad y en el algua sus peores momentos.