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Mostrando entradas de agosto, 2018

No hicimos el amor

No hicimos el amor, follamos. Porque follar es más animal, más urgente. Follamos con la desesperación de los condenados a muerte; follamos clavándonos las uñas, lamiéndonos los cuerpos. Follamos hasta que el sueño nos venció, en algún momento, sin saber muy bien cuándo.  Al despertar éramos otras personas. Nuestros ojos se cruzaron. Yo leí en los tuyos vergüenza, en los míos había remordimiento. Dejamos la habitación sin apenas decirnos nada. Un tímido adiós que sonaba como un hasta nunca.  Solo las sábanas impregnadas con nuestros olores seguían empeñadas en recordarnos. Aunque cuando las camareras de piso hicieran la habitación, apenas nuestros silencios culpables serían testimonio de aquella noche.

No es religión, es ciencia

A pesar de que los representantes  de las todas las religiones le acusaban de sembrar desesperanza, de ser una verdadera antireligión; a pesar de que no prometían un mundo mejor u otra vida sin privaciones en un más allá idílico; a pesar de todo ello, los adeptos de la Escuela de Pensamiento sobre la Energía y la Ciencia (EPEC) no paraban de crecer. Su primer líder fue un jubilado español que había sido catedrático de economía en alguna pequeña universidad de provincias y que propagaba sus ideas a través de un canal de YouTube que llegó a traducirse a 27 idiomas en su momento de máxima audiencia.
Inicialmente era un canal más en medio de la enorme vorágine de la plataforma de videos global. Pero todo cambió cuando publicó su primer viral: Todos somos canívales. En él sostenía que ni siquiera siendo veganos estrictos dejaríamos de comer animales, incluso peor, personas. Decía que “todo está regido en la Tierra por las leyes de la termodinámica y, dado que ni la energía ni la matería p…