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Mostrando entradas de marzo, 2015

Casi un milagro

Parece que está buscando a alguien. Se le nota apurado, casi desesperado. Grita un nombre: puede ser Quique, o Enrique. Se va abriendo paso entre la gente para acercarse a la calzada. Lo cierto es que acabamos de pasar al lado de un niño pequeño que estaba llorando. Algunos de los penitentes se han sorprendido por su emoción cofrade: ¡tanto sentimiento en un crío tan pequeño!
Alguien debería decirle que su niño está ahí, a apenas 15 metros, y que son las palmas las que no le dejan verlo. Si no fuera porque le he perdido el gusto a eso de los milagros, ahora mismo me bajaba de la burra y le gritaba al padre dónde está su Quique.


La velocidad de las musarañas

Dos pasos por detrás, absorto con el pelo arremolinado por el viento, entretenido con la visión aleatoria de su cuello y el moreno nacimiento del pelo. Ella ha bajado del autobús en la misma parada que yo. Al pasar a su lado me ha dejado un suave perfume que se le ha clavado en las profundidades de mi nariz. No me ha dado tiempo a ver su cara,  pero el azar ha querido que llevemos el mismo camino. Quiero pensar que se mueve con la elegancia sensual de una pantera y me la imagino volviendo la cara y buscando cruzarme la mirada. Entonces ella se gira y juraría que sus ojos se han detenido en mí una décima de segundo. Ella sonríe con una delicada hilera de perlas. Pongo mi cara de Gary Cooper y espero paciente que ella inicie la conversación que indudablemente la enamorará para siempre. Pero esa sonrisa no es para mí. Otro se interpone entre esas perlas y mi boca. Y es otro el que la besa delicadamente en el cuello. No borro la cara de Gary y lanzo un saludo a un lugar indeterminado más …

Un lugar a la sombra del mundo

Una jaula de Faraday para las emociones. Un lugar sin cobertura para la desesperanza o la ira. Un cobijo para recuerdos sin dolor, un rincón del planeta a salvo del mundo, un espacio alejado de anhelos y sueños. Bajo la vieja escalera de madera, la que comunicaba el recibidor de la abuela con el mundo de los olores antiguos, había un lugar así.

La piedra y la mirada

Mientras la apedreaban movía sus ojos asustados desesperadamente, buscando otros que le mantuvieran la mirada.

Avelino Abreu dividió al mundo

Avelino Abreu se hizo rico dos veces. La primera, cuando comercializó un sistema para mantener la memoria humana en un ordenador, dando origen a la inmortalidad extracorporea. Mucha gente enferma compró el sistema y, cuando a él mismo le diagnosticaron un cáncer linfático, no dudó en trasvasarse a un servidor de memorias. Con el tiempo, surgieron otros competidores que no solo te desmaterializaban, sino que te permitían viajar por las redes en busca de nuevos conocimientos y su sistema cerrado terminó derivando a la venta de módulos indiferenciados de memoria para los que solo querían recordar.
La segunda vez fue cuando logró controlar el cuerpo de un vivo corpóreo y volver a sentir a través de él todas las emociones que ya sólo podía recordar. El sistema de avatares emocionales fue un éxito inmediato, y se crearon centros de reexperiencia que utilizaban su desarrollo para controlar el cuerpo de los corpóreos que se alquilaban para la ocasión. Avelino Abreu no solo se hizo rico dos ve…

Cambio de vida

Antes de tirar la pistola al río pensó en cuántas personas alargarían sus vidas con su gesto. Personas a las que tarde o temprano, él u otros habrían terminado apuntando con el arma para borrarlos del mapa. Seguro que alguno de ellos se merecería un final de cine negro, pero su salud mental requería que alejara de sí aquella tentación.Luego tenía previsto deshacerse de la navaja, pero su mano no quiso soltarla; le tenía demasiado aprecio. Así que la volvió a guardar en el bolsillo del abrigo y se alejó del río jugueteando con la idea de un nuevo intento después del siguiente encargo.

Por un puñado de votos

Los resultados de las mesas se iban sumando lentamente en la pantalla. El empate era casi perfecto, apenas unas décimas entre uno y otro. La victoría estaría en un puñado de votos. A saber dónde estaría la mesa que le daría la ventaja a uno de ellos. Si ganaba podría por fin cumplir con el sueño de los últimos 8 años, gobernar su ciudad. Pero si las papeletas decidían otra cosa, el partido no le perdonaría una segunda derrota; tendría que marcharse antes de que lo obligaran a dimitir. Pensó en ello con aprensión y rápidamente volvió su atención a la pantalla donde los porcentajes apenas cambiaban y donde se estaba televisando el momento culminante de su biografía

Primero el título

Aquel juego comenzó cuando estaba en primero de BUP. El profesor de literatura, un tipo demasiado brillante e inquieto como para permanecer demasiado tiempo en un colegio de curas tristes, les animaba a romper con la rigidez de las redacciones escolares y a buscar en su imaginación historias que salieran de sus entrañas. Y, para convencerles de tan arriesgado experimento, les entrenaba con juegos y entretenimientos. Su preferido, primero el título: un compañero inventaba el título del cuento (aunque no tuviera sentido) y todos se ponían a la labor de armar una narración que hiciera honor a dicho comienzo.
Durante años siguió jugando solo. Y antes de comenzar a escribir su primera novela estuvo meses intentando encontrar un título sugerente, pero solo se le ocurrió "Primero el título". Por eso estaba seguro de que la novela sería un fracaso.

Un baile, una vida

Bailaron hasta que los músicos, exhaustos, dejaron de tocar, hasta que las demás parejas sólo fueron un recuerdo sobre la pista de baile, hasta que se quedaron completamente solos. Bailaron hasta que él le preguntó si se había divertido y ella ya no pudo responder que sí.