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Mostrando entradas de febrero, 2014

Estás despedido

–No quiero hacer este momento más desagradable de lo que realmente es. Sabes como yo que la situación de esta bendita casa se ha ido deteriorando gravemente en los últimos años. Y ya no podemos continuar así. Debemos tomar medidas, por duras que estas sean. Hemos crecido y aprendido mucho en todo este tiempo. Y hubo un momento en el que incluso nos divertimos. No es una decisión sencilla, pero creo que es la mejor. Piensa que el futuro no está escrito, y que...
– Un momento, ¿me estás despidiendo?
– En cierto modo, sí...
– Ya, pero resulta que esto no es una empresa sino una pareja. Yo no soy tu puto empleado.
– Pero la casa es mía...

Es la mirada

No se trata, como dicen mis críticos, del pincel. Es la mirada. A casi todo el mundo le llaman la atención los detalles escabrosos, los elementos que rompen la armonía de una composición. En mis cuadros yo dirijo la vista hacia los elementos que encierran belleza, independientemente del entorno en el que se encuentren. Por eso me detengo en el codo de una anciana que parece el de una niña, o en el precioso detalle del color de los ojos de un insecto, o en la dulce quietud de un cadáver rodeado de sangre.La belleza resplandece en los rincones más insospechados, pero yo siempre sé cómo encontrarla.

La inmortalidad es un buen negocio

Hace años yo era el foco de sus bromas y abusos. Ser el empollón, el raro de la clase es una prueba diaria de estoicismo. Todos los que quieren destacar o, simplemente, alejar de si la ira de los demás se dedica a mortificarte. Pero ahora, todos ellos, todos los que son como los que se reían de mi, ahora me bailan el agua y se ponen en cola a las puertas de mi clínica para que yo decida si les concedo el favor de paralizar su proceso de envejecimiento celular. No hay duda de que la inmortalidad es un buen negocio pero, sobre todo, es también una magnífica venganza.

Silencio o disparo

La pistola llenó el estruendo de silencio. Luego vinieron el griterío y las huídas enloquecidas. Afortunadamente nadie quiso hacerse el héroe y el desalojo del local fue muy rápido, a pesar del desorden provocado por el pánico. Calculó que nadie habría salido herido, a lo sumo alguna contusión o un tobillo torcido por los empujones; nada grave.
Sorbió nuevamente la sopa que ya comenzaba a estar algo más fría de lo que a él le gustaba y lamentó no haber esperado a tener servido el segundo plato. Pero es que a él le gustaba comer en silencio, y aquel restaurante era un auténtico manicomio en el que era imposible disfrutar de la sopa juliana con tranquilidad.
Desde el final de la calle comenzó a acercarse una sirena. Seguramente en apenas unos segundos la policía entraría en el local. Deseó que antes de hacerlo apagasen la sirena: no quería volver a disparar.

Vendo sueños, y los tengo baratos

Pues éste me lo suelen quitar de las manos, señora. ¡Cómo le digo! Éste es de los que enganchan; te lo pones una y otra vez y te levantas como nuevo, o como nueva. Seguramente le parecerá demasiado clásico, pero funciona a las mil maravillas. La playa es de arena blanca, de la que no quema los pies, el mar tiene reflejos verde esmeralda y hay palmeras por todas partes. Y no le digo nada de la pareja, ¡qué pedazo de mulato! Aunque usted puede escoger cualquier otra etnia: los escandinavos tienen también mucha demanda, pero dicen mis clientas fijas que el mulato les gana por varios centímetros.
La caja lleva cinco comprimidos, que pueden ser del mismo sueño o de cualquier combinación de sueños tipo estándar. Otra cosa son los Golden Dreams®; esos van dos por caja y garantizan un sueño en pareja. Pero son carísimos y, entre usted y yo, ¿a quién le apetece soñar con la persona que se acuesta a diario junto a uno?
Bueno, ¿qué hacemos? ¿Le pongo finalmente el del revolcón en la playa, o se…