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Mostrando entradas de junio, 2012

Temer el tiempo

Tener tiempo. Tener tiempo. Tener tiempo. Temer al tiempo. El mantra de tantos años se había convertido en una realidad. Las prisas, los agobios de última hora, que siempre fuera última hora. Las noches sin dormir pensando en todo por hacer, dejando de lado lo superfluo (familia, amistades: hijos).
De pronto la prisa cesó. Salí de golpe de la galerna y me vi en medio de un eterno mar de los sargazos. Al fin tengo tiempo. Pero ya nadie lo tiene para mi: mi mujer hace mucho que dejó de serlo, mis hijos no saben reconocerme y no me quedan amigos. Ni siquiera mis antiguos compañeros de tormentas; tienen ahora sus proas apuntando hacia mares que yo ya no surcaré. Y tengo tiempo, y ahora me da miedo...