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Mostrando entradas de agosto, 2011

Lupita

Acostumbrada a pasar desapercibida en el inmenso comedor, siempre lleno de turistas hambrientos y platos repletos antes por la gula que por la necesidad, Lupita no pudo dejar de fijarse en aquella mirada que buscaba sus ojos para rápidamente esconderse tímida.
Él, seguramente el hijo de alguno de esos yanquis que acudían a Playa del Carmen para olvidar durante una semana el indecente frío del Norte. Él, seguramente 5 ó 6 años menor que ella, pero con un cuerpo perfecto recién terminado de formar y una mirada clara y llena de ambición. Ella, apenas educada en una escuela rural. Ella, trabajando desde muy niña para ayudar en el hogar. Ella, minúscula a su lado, morena y frágil. Pero decidida.
Lupita arriesgó su empleo buscando al muchacho en la piscina al terminar su turno. Lupita apostó el resto por aquel dios del norte que apenas sabía acariciar. Lupita puso en juego su alma en un viaje a la felicidad efímera de una semana.
Acostumbrada a pasar desapercibida, Lupita se convirtió en el…

Aullar está sobrevalorado

En la sociedad que vivimos aullar a la luna está sobrevalorado. No se rían, es cierto. Si yo me pusiera la próxima noche enfrente de su terraza a lanzar aullidos ustedes pensarían que soy un loco. O un genio. Puede que incluso un loco genial. A ninguno de ustedes se les pasaría por la cabeza que, simplemente, soy un idiota. Hay algunos actos que, inducidos por la historia o por la literatura, nos parecen el reflejo de un carácter destacado y brillante, aún cuando la naturaleza misma del acto sea una insensatez. ¿Cuántos de ustedes me compararían con Van Gogh si justo ahora me rebanase una oreja? ¿Por qué? Porque nos cuesta asumir la sencillez. Todo debe tener un sentido; en todo debe ocultarse un trasfondo que explica lo aparentemente inexplicable. Créanme, las cosas siempre son más sencillas de lo que creemos. Y, si ustedes se cruzan esta noche con alguien que aúlla a la luna, no se sorprendan, sólo quiere que le tomen por genio o por loco. Y si me ven a mi huyan: puede que me haya con…