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El diálogo del besugo

No espero nada de la vida, más que seguir con mis correrías submarinas, cazar sin ser cazado y desovar millones de posibles futuros besugos.
Es simple, pero tremendamente complicado, mucho más desde que esos extraños seres de fuera del mar y que tan mal nadan, han comenzado a venir. La mayoría son inofensivos. Se limitan a estarse quietos y mirarnos con sus horribles ojos frontales. Sin embargo, algunos de ellos son muy peligrosos, suelen generar muchas burbujas a su alrededor y disponen de unos tremendos aguijones que lanzan a gran distancia. Uno de ello me rozó en una ocasión la aleta caudal.
No espero nada de la vida, pero a veces me pregunto cómo será el mundo fuera del agua. A veces me gustaría ser como esos seres que nos visitan, capaces de estar a ambos lados, aunque sólo sea un rato. Me gustaría pararme ante ellos y verlos desarrollar sus vidas: la caza, el desove, la muerte. ¿Será igual a la de un besugo?

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